Superioridad técnica
Ronaldo ya sacó el puntazo de derecha que definirá el partido y meterá a Brasil en la final. Un ejemplo brillante de superioridad técnica: un brasileño superó a seis turcos, incluido el arquero. Brasil ganó con justicia porque, con excepción de los 15 minutos iniciales, dominó el juego, monopolizó las mejores ocasiones de gol y resolvió el partido con una individualidad, cuando el arquero Rustu Recber fraguaba su patente de héroe. El equipo de Luis Felipe Scolari es un abanderado del toque, el manejo de pelota y el acompañamiento. Posee, además, una virtud extra: cuando el juego colectivo no alcanza para vulnerar la meta rival, se destapa el genio de cualesquiera de sus astros: Rivaldo, Ronaldinho o Ronaldo. (Telefoto: AP/La Nación).
Basturk no pesó
Yildiray Basturk (derecha), la bujía del futbol turco, no pesó en el partido de ayer. Con una marca inteligente, que combinó anticipación y tino para cercarlo y evitar que hiciera su lanzamiento letal, Gilberto Silva y Kleberson lo neutralizaron. Turquía perdió así a su generador de juego, con lo que decayeron, de paso, Sas y Davala. (Telefoto: AP/La Nación).
Davala nos quedó debiendo
Umit Davala (derecha) fue el que más sufrió con la mala noche de Basturk. No solo perdió a su proveedor natural de balones, sino que fracasó en su misión de frenar las subidas de Roberto Carlos. Umit es la segunda carta que maneja el técnico Senol Gunes para asumir las tareas creativas si a Basturk lo abruma la marca, pero el brasileño se lo impidió. (Telefoto: AFP/La Nación).
De perfil bajo
Detrás del éxito de Brasil en la Copa, se esconden dos hombres de bajo perfil: Gilberto Silva y Kleberson (derecha). Son los fieles de la balanza de un equipo obsesionado por el gol y el ataque. Mientras el resto cabalga febrilmente en misión ofensiva, ellos encarnan el equilibrio, el despliegue, la lucha incansable por los segundos balones, la alticipación y el cerco que siempre rodea a los que más saben con la pelota en el equipo rival. La crítica ha reparado poco en ambos, quizás porque carecen del virtuosismo y el futbol espectacular de sus compañeros, pero son igualmente importantes pues le pemiten a Brasil montar sus oleadas de futbol de ataque en la parcela de enfrente.