El equipo Brujas de Escazú cesó ayer en la tarde al entrenador uruguayo Hernán Fernando Sosa, luego de un pésimo arranque durante el cual ese club apenas ha obtenido un punto de 15 en disputa.
Luego de la salida, el charrúa se convirtió en el segundo técnico de la Primera División que abandona el banquillo durante la presente temporada.
El primero que salió del cargo fue el timonel del Santos de Guápiles, Victorino Quesada, quien la semana pasada debió ceder el puesto a Juan Diego Quesada.
La salida de Sosa se produjo tras dos años y medio de ligamen con la dirigencia de Brujas, equipo al que se unió cuando militaba en la máxima categoría con el nombre de Guanacaste y tenía como sede el cantón de Nicoya.
En la última campaña la directiva del club decidió trasladarse a Escazú y cambiar el nombre del grupo para tratar de obtener más apoyo de la afición.
Sin embargo, el traslado al Valle Central nunca aumentó el caudal de seguidores. Pero, además, tampoco benefició el rendimiento en el campo de juego.
En el torneo pasado, Sosa llevó a Guanacasteca a la cuarta posición.
Apoyo en peligro
En una charla telefónica, Sosa afirmó que el mal inicio durante el actual torneo estaba poniendo en peligro el apoyo financiero de las empresas que sostienen a la planilla.
“La junta directiva me expresó que los patrocinadores se iban a quitar si el equipo no funcionaba, no quiero ser un obstáculo para eso. No iba a jugar con el salario de los muchachos”, apunto el exzaguero.
El italiano Silvio Trevisán –uno de los propietarios del Brujas– manifestó que en lugar de Sosa asumirá el equipo interinamente el también uruguayo Carlos Blanco, quien estaba a cargo del Alto Rendimiento.
El presidente del club, Percy Chamberlain, aseguró que esperan anunciar al nuevo entrenador en el transcurso de la semana. Chamberlain no descartó sanciones a los jugadores.