Grupo A, Francia deberá cuidarse. Les Bleus no la tendrán fácil, pese a sus pergaminos de Campeón del Mundo 1998 y rey de la Eurocopa 2000. Enfrente estarán el emergente Senegal, la explosiva Dinamarca y el aguerrido Uruguay.
El juego decisivo será ante los daneses de Morten Olsen, hoy timonel y ayer capitán de aquel equipo que deslumbró en México 86. Senegal, en el juego inaugural, promete ser un dolor de cabeza. El técnico Bruno Metsu es galo y 10 integrantes de su plantel juegan en Francia. Pese a todo, el campeón se clasificará a octavos.¿Quién se le unirá?
Grupo B, ¿Podrá España esta vez?. España llegó como favorita a Francia 98, pero Nigeria y Paraguay la bajaron a tierra y enviaron a casa temprano. El equipo no tiene capacidad para manejar la credencial de favorito, como reconoció el técnico José Antonio Camacho. El pulso a muerte será ante Paraguay y Suráfrica. Y, en esa perspectiva, la Furia española tiene ventajas esta vez: los guaraníes no tienen técnico a 180 días del Mundial y el emblemático arquero José Luis Chilavert se perderá dos partidos por sanción. Suráfrica, el otro candidato a clasificarse, viene en alzada.
Grupo C, ¿Sí se puede? Veremos... Las acciones de Brasil en el Mundial se cotizaban a la baja, pero la mano bendita de Pelé lo sembró en un grupo favorable que le asegura el boleto por descontado. La aritmética, entonces, reduce la disputa del tiquete restante a tres: Costa Rica, China y Túnez. La Tricolor quiere tentar otra hazaña y tiene con qué: capacidad en el banquillo y en la grama. La China de Bora opondrá cautela del medio hacia atrás y contragolpe letal; la Turquía de Senol Gunes equilibrio y vértigo arriba. Como en Italia 90, nadie nos tiene en los planes, a pesar del crecimiento logrado.
Grupo D, dos fijos y una incógnita. Portugueses y polacos se frotaron las manos tras el sorteo; Guus Hiddink, estratega coreano, frunció el ceño, y Bruce Arena se resignó. A la hora de repartir la credencial de favoritos, nadie dudó en enlistar al Portugual de Luis Figo ni a la Polonia del letal artillero Emmanuel Olisadebe con tiquetes fijos a octavos de final. El desafío, entonces, es para el holandés Hiddink, que en menos de seis meses deberá sumar a la velocidad innata de sus pupilos inteligencia táctica para sumar un par de buenos resultados. La tarea se antoja imposible. Estados Unidos aparece como la víctima propicia de todos.
Grupo E, La fortuna habla alemán. Alemania tiene muchas razones para estar feliz. La diosa fortuna la sembró en un grupo "cómodo", en el que Irlanda y Camerún aparecen como los dos obstáculos a vencer en sus pretensiones naturales de clasificarse a octavos. Los germanos sufrieron en exceso durante la eliminatoria, no viven un momento ideal, pero siempre vuelan alto en los Mundiales, con su futbol resultadista basado en un gran despliegue físico. Irlanda y su peligroso juego aéreo y Camerún con su técnica y espíritu ofensivo, ya aterrizaron en la agenda del técnico Rudi Völler.
Grupo F, el grupo de la muerte. Todo Mundial tuvo su "grupo de la muerte", pero en la versión del 2002 al azar se le fue la mano al juntar a Argentina, Inglaterra, Nigeria y Suecia. Sin rodeos, Argentina es favorita. Y la encumbra en ese pedestal el momento de un equipo que se paseó sobrado por la difícil eliminatoria suramericana, al mando de Marcelo Bielsa. Habrá reedición de un duelo histórico ante Inglaterra, que evoca la expulsión de Antonio Ubaldo Rattin en el 66í y el gol "con la mano de Dios", de Diego Maradona, en México 86. Nigeria llega a confirmar su evolución del siglo pasado.
Grupo G, Italia con tres espinas. Italia cayó en un lecho de rosas, pero con tres espinas que podrían desangrar sus sueños históricos de protagonismo. Croacia fue revelación en el último Mundial y, encima, ha apuntalado una muy buena base de jugadores; Ecuador quiere tener un debut histórico al mando de Hernán Darío Bolillo Gómez, y México demostró en Francia 98 que puede pelearle a los más pintados de Europa. Si Italia honra la lógica, pasará a octavos y, entonces, la disputa supone un pulso entre fuerzas más o menos equilibradas. ¿Un pronóstico? Pasará Italia. El otro boleto estará entre México y Croacia.
Grupo H, cualquiera puede pasar. El equilibrio también juega, aunque favorecido por el dedo omnipotente de la FIFA, que designó a los dos países organizadores como cabezas de serie y forzó a una redistribución de fuerzas que produjo resultados como este del grupo H: todos tienen opciones. A Japón lo avala su condición de local y el infalible peso de la hinchada; a Túnez su paso dominante por la eliminatoria ; a Rusia una generación proyectada para torcer un destino esquivo; y a Bélgica una regularidad y tradición en los Mundiales, que alimentan la nada utópica idea de reinvindicar protagonismo.