Desde hace años el atractivo de las playas de Costa Rica ha venido cobrando renombre a nivel mundial como uno de los destinos más aptos para la práctica del surf.
Sin embargo, fue hasta la creación del Circuito Nacional de Surf en el 2000 que se empezó a revelar el gran talento que tienen muchos costarricenses para competir contra internacionales.
Ahora son cuatro los surfos que intentan mantenerse económicamente de sus piruetas en las olas alrededor de todo el mundo.
Federico Pilurzu y Lísbeth Vindas llevan años participando en la Serie de Calificación Mundial (WQS por sus siglas en inglés) de la Asociación Profesional de Surf, y este año se sumaron Luis Vindas y Diego Naranjo.
Federico figura entre los primeros 200 surfistas del ránking del WQS, a pesar de que no ha podido competir en las primeras tres fechas. Luis está en el puesto 65 empatado con otros 12 competidores y Diego en el lugar 156.
La ASP tiene 600 surfistas de todo el mundo inscritos en el WQS. Sin embargo, al igual que Federico muchos no han empezado a participar en el certamen.
Lisbeth ostenta la posición 17 entre 25 participantesde la rama femenina del WQS.
Ellos comparten el deseo de subir en el ránking, y de esa manera atraer más patrocinios y seguir creciendo para algún día ubicarse en las primeras 16 pocisiones al final del año (10 en el caso de las mujeres) y entrar en el Torneo de Campeones del Mundo (WCT por sus siglas en inglés) donde solo estarán los 46 mejores.
Talento de sobra. Según Antonio Pilurzu, presidente de la Federación de Surf, el talento de los ticos en el surf alcanza para pensar que es factible un nivel profesional.
"Las grandes compañías de implementos y ropa de surf constantemente están buscando nuevos talentos para promocionar sus productos y ya empiezan a interesarse en los costarricenses".
En Costa Rica los surfistas todavía no tienen el suficiente patrocinio para devengar ganancias monetarias fuera de los gastos que implica competir profesionalmente.
Para Pilurzu los costarricenses son bastante talentosos como para estar ganando al menos $10.000 anuales, igual que los profesionales en otros países donde la disciplina está más desarrollada.
El problema es que las grandes empresas nacionales y el Estado no se interesan por patrocinar el surf y las grandes transnacionales extranjeras apenas están viendo a Costa Rica como mercado.
Así pasa con Federico Pilurzu, quien tras tres años en el WQS apenas ha recibido suficiente dinero para sufragar la mayoría de sus gastos de competencia.
Según Federico, un surfista necesita un mínimo de $20.000 para continuar en el circuito.
Esto incluye gastos por viajes (boletos aéreos, alimentación y hospedaje), equipamiento (tablas, ropa y otros) e inscripciones a los torneos y la ASP.
"Creemos que en adelante el surf va a sacar adelante a las poblaciones más pobres de las costas, como pasa en Brasil. Tenemos todos los elementos necesarios y se está trabajando mucho en lograrlo", argumentó Pilurzu.