El keniano Noah Ngeny sorprendió ayer al favorito marroquí Hicham El Guerruj, al ganar la medalla de oro de los 1.500 metros y dejando al plusmarquista mundial, que terminó segundo, sin el título que se le había escapado en Atlanta debido a una caída.
Para que el éxito fuera completo para Kenia, Bernard Lagat terminó en tercera posición de la prueba.
A El Guerruj, que no había perdido una carrera en 1.500 metros desde aquella fatídica caída en Atlanta en la última recta de la final de Atlanta, le falló el planteamiendo táctico que había montado, y fue derrotado por Ngeny, segundo el pasado año en el Mundial de Sevilla, donde había ganado el magrebí.
Tal vez temeroso de que le ocurriera lo mismo que en los Juegos de 1996, El Guerruj decidió alejarse pronto del grupo y para evitar tropezones se colocó pronto en segunda posición, detrás de su compatriota Yussef Baba, que hizo la labor de liebre.
Baba metió un ritmo endiablado a la carrera. Pero si los marroquíes hacían una labor de equipo, los kenianos también y el tren impuesto por sus rivales no fue lo suficientemente fuerte para despegar al dúo keniano.
¡Sorpresa!
"Si tengo a un compatriota en la final, estaré más cerca de la victoria", había dicho El Guerruj. Con lo que no contaba el plusmarquista mundial es que Ngeny también tendría a un keniano para ayudarle.
Cuando restaban ochocientos metros, El Guerruj decidió tomar el mando e imprimió más potencia al ritmo de la carrera. Pero los kenianos seguían ahí, impasibles.
Sin poder despegarse de los kenianos, El Guerruj enfiló la recta de meta en inferioridad de condiciones, debido al esfuerzo realizado en ochocientos metros en cabeza.
El Guerruj apretó los dientes, impotente, viendo como Ngeny le superaba. El sueño de la medalla de oro olímpica se le volvía a escapar a un hombre que lo merecía, debido a su dominio de la distancia en los últimos cuatro años.
"Vine aquí buscando el oro y sabía que podía lograrlo. Ya advertí el año pasado cuando fui segundo en el Mundial de Sevilla que subiría un escalón en Sidney", afirmó, exultante, el nigeriano Ngeny.
"Mi táctica funcionó perfectamente. Me pegué a El Guerruj todo el tiempo, vigilándole y esperando su ataque y al final fui más fuerte", explicó Ngeny.
Cuando tenía 17 años, El Guerruj soñaba con ser doble campeón olímpico como Sebastian Coe. Primero vio pasar la oportunidad de Atlanta y ahora la de Sidney. Con toda seguridad habría cambiado sus dos títulos mundiales, en Atenas-87 y Sevilla-99, por algún oro en la ciudad estadounidense o australiana.