
Berango (Vizcaya, España). El ciclista Ricardo Ochoa, fallecido en accidente de tráfico el pasado jueves en Cártamo (Málaga), recibió ayer un multitudinario y sentido adiós por parte de su pueblo y del mundo del ciclismo en el funeral oficiado en la localidad vizcaína de Berango.
Durante las casi ocho horas en las que permaneció abierta la capilla ardiente, instalada en el salón de plenos del ayuntamiento, centenares de personas se acercaron a dar el pésame a los padres de Ricardo Ochoa, Ricardo y María, su hermano Andoni, su novia Inmaculada y el resto de familiares que velaron el cadáver del ciclista desde las 10 a. m. de ayer.
Las escalinatas que dan acceso a la casa consistorial, plagadas de coronas y ramos de flores procedentes de todos los puntos de España, fueron un continuo fluir de familiares, amigos, compañeros de profesión, aficionados y multitud de personas anónimas y vecinos de Berango que se acercaron a dar su último adiós al malogrado ciclista vizcaíno.
El secretario de Estado para el Deporte, Juan Antonio Gómez Angulo; los corredores Abraham Olano, Fernando Escartín, Joane Somarriba, Ramontxu González Arrieta, Roberto Laiseka, Iñigo Cuesta, Alvaro González de Galdeano y David Seco; los exciclistas Marino Lejarreta, Joserra Uriarte, Eduardo González Salvador y Herminio Díaz Zabala; los directores Manolo Saiz y José Miguel Echavarri; o los jugadores del Athletic Rafa Alkorta, Imanol Etxeberria, Javi González, Carlos Merino, fueron algunas de las personas vinculadas al mundo del deporte que estuvieron en Berango.
A la iglesia
A las 6 p. m., el féretro con los restos mortales de Ricardo Ochoa fue traslado por sus compañeros del Kelme-Costa Blanca hasta la iglesia de Santo Domingo de Guzmán, situada a escasos metros del ayuntamiento, a través de un pasillo de honor formado por miembros de la Sociedad Ciclista Punta Galea, donde Ricardo y Javier Ochoa se iniciaron como corredores en su etapa infantil y juvenil.
Detrás, en medio de un impresionante y respetuoso silencio, la comitiva, encabezada por el patrón y el director deportivo del Kelme-Costa Blanca, José Quiles, y Vicente Belda y el resto de compañeros de la escuadra alicantina, ingresó en la pequeña iglesia de Berango que apenas pudo acoger a una parte de la multitud que colapsó los accesos a la parroquia.
Tras la ceremonia oficiada por Salvador García, párroco vinculado estrechamente al mundo del ciclismo, los emotivos sones del Agur Jaunak tradicional melodía vasca de despedida y un aurresku de honor, despidieron el cuerpo de Ricardo Ochoa que fue trasladado hasta el cementerio San Vicente de Barakaldo donde recibirá sepultura mañana.