Había dormido poco la agitada noche anterior y arrastraba el cansancio propio de quien rompe un récord mundial. Pero Claudia Poll decidió olvidar ambas circunstancias.
"No voy a pensar en eso; después de la jornada de hoy (ayer) tendré tiempo para preocuparme del agotamiento", se dijo al levantarse en la mañana.
Así empezó la nadadora costarricense la más grande hazaña de su carrera, como lo acostumbra siempre: olvidándose del ayer y preocupándose solo por el mañana.
Ni el desliz de su entrenador, Francisco Rivas, pudo romper la concentración. Rivas no aguantó el cansancio y ayer al mediodía cayó rendido en la cama de su habitación, en el hotel Opalen de Gotemburgo.
Claudia, quien llegó a buscarlo, lo encontró dormido y le dijo: "Diay, Frank, ¿qué le pasa?". "Estoy cansado", respondió el técnico, mientras se despertada atolondrado.
"Shhhh, cállese, no diga eso", lo reprendió su pupila, quien no quería oír nada parecido a cansancio o agotamiento.
Su entereza y la estrategia de su manejador dieron frutos inesperados para todos, pero aguardados por ellos desde hace dos semanas.
"Sabíamos a lo que veníamos. Habíamos entrenado tanto que me sentía tranquila de lo que podria hacer", dijo Claudia en la noche de ayer en Suecia, cuando el cuerpo le recordó que tenía una deuda pendiente.
"Casi no computo", mencionó en la conversación telefónica con La Nación, como queriendo excusar sus respuestas a veces sesgadas por el agotamiento.
Luego recordó la gloriosa carrera hacia su segunda plusmarca.
"En los últimos 50 metros de la final todo me dolía. Es difícil explicarlo, pero sentí que me reventaba. Esos 50 metros se me hicieron más largos que los 350 anteriores. Viera lo que me costó dar la última vuelta.
"No sé de dónde saqué agallas para terminar. Tal vez el calor de la gente y el bullicio del público emocionado porque iba a romper el récord mundial me hicieron reaccionar".
Su triunfo con marca planetaria el día anterior en 200 libre también le dio combustible extra para lograr lo inimaginable.
"Fue una emoción tan grande, una gran satisfacción personal. Cuando lo hice recordé tantos sacrificios hechos, los entrenamientos, los problemas y también el apoyo de mis compañeros del Cariari y los faxes que me mandan de Costa Rica".
Claudia deja su mérito en segundo plano, para darle paso al de su mentor, Rivas. "El trabajo que hizo Frank con las estadísticas fue excelente. El plan de carrera estaba para romper el récord."
"El (Rivas) es un genio. Públicamente le pido disculpas porque hubo momentos en que fui incrédula a lo que él me decía. Le pido perdón por ser tan terca. En muchas cosas él tiene razón y yo a veces no le hago caso".
Poll dice que ahora su premio por lo logrado en Suecia será entrenar más fuerte, de cara a la temporada de piscina larga, que comenzará para la nadadora este viernes, a su regreso al país.