
Francisco Calvo está a las puertas de vivir su primera Copa del Mundo, es decir, alcanzar el máximo objetivo que se puede proponer un profesional del fútbol. Con la obtención de esta oportunidad, el defensor analizó sus inicios, los cuales fueron vertiginosos, pero nada sencillos.
Calvo llegó al combinado nacional en 2011, cuando el estratega argentino Ricardo La Volpe lo vio en una práctica de la selección juvenil. En realidad, Francisco en aquel momento no tenía en sus planes colarse en el equipo patrio, solo buscaba mantenerse en forma porque integraba un equipo universitario en Estados Unidos.
El zurdo no era conocido en el país, de hecho se desconocía que sus divisiones menores las había hecho en el Saprissa y menos se tenía la información de que estudiaba Criminología, en Estados Unidos, con una beca deportiva.
Unos pocos entrenamientos fueron suficientes para mostrarse y convenció a La Volpe, de esta forma Calvo se metió en la lista de la Copa América 2011.
La prensa comenzó a investigar sobre el jugador, quien empezó a dar a conocer su historia y también se cotizó en el mercado tico.
“Es defensor de Costa Rica y esta noche deberá jugar ante Argentina. Llegó a la Selección de casualidad. Estudia Criminología en Estados Unidos. Vive un “cuento de hadas”″, informaba el sitio de noticias Terra, en 2011.
Desde entonces, el jugador del Minnessota United de la MLS se propuso consolidarse en la Sele. Así pasó el proceso a Brasil 2014 y no pudo meterse, sin embargo, en el camino a Rusia 2018 sí ha sido constante.
“Bueno, cuando La Volpe me convocó no me conocía nadie (recordó entre risas), pero bueno, siempre he escuchado que llegar no es difícil, lo más difícil es mantenerse. Ir al Mundial de Rusia es una culminación pero todo sigue, me gustaría estar en muchos procesos de la Selección, quedan metas más por delante y vamos a buscar continuar acá”, declaró.
La ilusión por estar en la Copa del Mundo, el defensa la compara con la misma que sentía cuando hacía sus primeras armas en la cancha de Jardines de Moravia o Las Américas.
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El exsaprissista puede cumplir, tácticamente, de defensor y de lateral izquierdo. La polifuncionalidad, sin duda, es su arma para convencer a Óscar Ramírez.
“Como cuando empezaba a jugar en las canchas de Moravia, así me siento, lleno de motivación e ilusión. Hay un sentimiento que no se puede describir. Nuestra Selección es de alto nivel, va a estar dura la competencia pero queda mucho entrenamiento y partidos para demostrar y decir aquí estoy presente”, dijo.
El futbolista jugó 582 minutos en el camino mundialista a Rusia 2018 y también marcó una anotación.
