Óscar Ramírez llegó a la Escuela España, pero no lo hizo el seleccionador de Costa Rica. El Ramírez ciudadano y ante todo vecino recordó su niñez, también vio a viejos amigos y aprovechó para enterarse de lo que él mismo llamó los chismes del barrio.
El Macho disfrutó ejercer el derecho al sufragio, la sonrisa fue su fiel compañera durante el recorrido de 100 metros, de la entrada del centro educativo en Belén hasta la mesa de votación 4541. En ese trayecto tardó más de media hora, porque cada dos pasos se detenía a saludar.
En la pura entrada un simpatizante del Frente Amplio se le acercó para decirle Viva Costa Rica, después fue una guía del Partido Unidad Social Cristiana quien lo marcó a presión, para asegurarse que el timonel llegara al aula en la que le correspondía votar.
—¿Lo llevo al aula, Macho? —le dijo Mariela González, de 22 años—. Él solo respondió: “Bueno, vamos, pero yo este lugar me lo sé de memoria; imagínese que aquí hice la escuela y el colegio”, confesó entre risas.
Con una camisa de cuadros azul con blanco, un jeans y las faldas por dentro comenzó a recorrer los pasillos del lugar de enseñanza.
Seguidamente vino el desfile de conocidos que entablaron conversación... Muchos lo pararon solo para saludarlo y preguntar por sus padres. Dos personas de la tercera edad de una vez le tiraron el cuestionamiento del día: ¿Qué? ¿Por quién va a votar?
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—Ni yo sé... Si no hay por quién —expresó en broma—.
No faltó el piropo para el hijo del pueblo: “Aquí llegó Ósquitar Ramírez, lo más bello y lindo que tenemos en Belén”, dijo en voz alta una señora.
Don Óscar continuó estrechando manos, regalando abrazos y preguntando por familiares de cada una de las personas que saludaba... Bien podría ser alcalde del cantón herediano; conoce a todos sus vecinos y ellos lo adoran a él.
Dos personas captaron la atención del estratega costarricense, cuando ya buscaba llegar al segundo piso de la escuela.
Don Gabelo Villegas, de 97 años, y don Guillermo Villalobos, de 98, hicieron que el Machillo se detuviera y les preguntara sobre cómo iba todo. A los dos les sacó una sonrisa.
“¡Pucha! Es que no ve... Ahí van casi 200 vueltas y así se la juegan bonito”, comentó viendo a sus coterráneos mientras se movilizaban.
En un momento, llegar a la urna pasó a ser secundario. Ramírez se topó a la pequeña Victoria Dellinore, de un año, se tomó una fotografía y la notó cabizbaja.
—Diay mami... ¿Está enfermita? —le preguntó—. El padre de la pequeña empezó a contarle diferentes situaciones de salud que han enfrentado y, de una vez, Óscar, el vecino, no el entrenador, apareció: Hay puñeta”—dijo mientras se rascaba la cabeza—. ¿Pero está bien? Cualquier cosa ahí estamos.
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Con un sentido “gracias”, el papá de Victoria se despidió del Macho.
Ya a escasos cinco metros del aula donde le correspondía votar, el seleccionador nacional vio la fila de seis personas y de una vez mencionó: “Pucha, ve, eso me pasa por andar hablando con todo el mundo”.
Ahí, en la espera, se llevó tremenda sorpresa, cuando a la distancia distinguió a Francisco Rodríguez González, su profesor de catecismo.
“¡Mire a don Quico donde está... ¿Usted se acuerda de mí?... Este es mi profesor de la iglesia”, le decía Óscar a todo el que pasaba al frente.
Mientras tanto, uno de los hijos del Macho, que también se llama Óscar, se adelantó a votar. Vivía la emoción de su primer voto y al salir del recinto, de una vez recibió las palabras de su padre: “Diay, qué le pasa Óscar, por qué salió como asustado”. El joven solo acató a sonreír e irse.
40 minutos después de su llegada a la Escuela España, Óscar Ramírez por fin entró en la urna y en 20 segundos ya había votado.
No revela por quién votó, pero asegura haber tomado en cuenta el tema fiscal ("es complejo"), la seguridad ("me preocupa") y el tema de las drogas ("nos ataca fuerte y necesitamos que esto avance"). Deja claro, además, que nunca ha sido de un solo color político.
"He votado por todos los partidos, en los tiempos en que yo era niño había pleitos por los partidos, pero desde mi generación sí se ven los análisis", comenta un Óscar Ramírez que asegura haber estado pendiente de los debates.
Le gustaron, excepto cuando los ataques fueron al cuerpo, según sus propias palabras, porque se alejan de las necesidades del país.
"Al final esto es como una Selección Nacional, independientemente de la elección que se haga, uno debería de seleccionar la gente más capaz para Costa Rica".
Las imágenes de constantes saludos y anécdotas de la comunidad llegaron de nuevo, pero de salida de la escuela; todos querían contarle a Óscar El Macho Ramírez, su vecino, como iba la vida por el barrio.
