Esteban Valverde, Daniel Jiménez, Kenneth Hernández Cerdas. 29 marzo, 2016

Redacción

En marzo de 2013, cuando Jamaica pisó la cancha del Nacional, el espíritu de la nevada impulsó a la Sele a convertirse en una amenaza para todo aquel que tocara suelo patrio.

Anoche, no fue necesario evocar aquel viejo recuerdo para hincar a los jamaiquinos. La esencia de la Tricolor estuvo en el trabajo acumulado por un equipo que juega de memoria, retocado por un técnico que sabe cómo mover sus piezas sin necesidad de correr riesgos innecesarios.

El equipo patrio cumplió el trámite obligado de respetar la casa, despachó a su rival 3-0 y fortaleció el primer lugar de la cuadrangular B con 10 puntos.

Si bien cuando cayó la cortina del primer tiempo la Sele llegó al vestuario con un 2-0, este capítulo no fue del todo sencillo para el equipo nacional.

En los primeros seis minutos, la Tricolor arrinconó al cuadro caribeño y lo asfixió, hubo dos llegadas antes del cabezazo de Celso Borges que sacudió los mecates del arquero Blake.

El tanto de Celso nació gracias a la viveza de Christian Bolaños, quien cobró rápido un tiro libre, Gamboa envió el centro al área y el 5 patrio abrió la cuenta.

Sin embargo, después de la anotación el balón pasó más tiempo en las botas jamaiquinas y eso impidió que la Mayor se viera sólida e inclemente sobre el verde del Nacional.

Los isleños encontraron en el carril izquierdo un campo virgen para ser explotado y fue justo ahí donde Rónald Matarrita quedó expuesto, muchas veces lo desbordaron y no apretó lo suficiente en la marca cuando quedó hombre a hombre.

Después de pasar uno que otro sobresalto, Jamaica fue mucho tesón pero poca técnica. Mas cayó el segundo gol que le dio forma a la victoria tica.

Joel Campbell le sirvió la pelota en el espacio a Marco Ureña, este remató con fuerza, el arquero se la puso en bandeja a Bryan Ruiz y este, con su pierna menos habitual, aumentó la ventaja.

La propuesta de Ramírez de ubicar a Johnny Acosta de candado le funcionó porque liberó a Borges y a Ruiz para atacar, mientras que al defender, el zaguero blindó la parte baja al conformar una línea de tres con Kendall Waston y Óscar Duarte. Eso trajo más seguridad.

El marcador pudo ser más abultado, Bolaños quiso anotar de lujo al intentar un taquito en la fracción inicial, mientras que, en el complemento, Campbell buscó hasta la fatiga el gol pero no tuvo la precisión necesaria para ponerle cifras más altas al resultado. Al ariete hay que resaltarle su visión de juego ya que dos rompimientos suyos acabaron en las redes enemigas.

Campbell no estampó su nombre en la lista de goleadores, pero su actuación fue tan determinante como la de Marco Ureña, escurridizo, esforzado y vivo.

La misma viveza tuvo Venegas, quien sentenció el partido con un toque suave.