
Guápiles (Pococí). Tampoco fue ayer. El tercer juego del torneo acabó para el tetracampeón y los triunfos siguen a muchos kilómetros de su forma.
Con calidad y sin lujos, el Santos de Guápiles se convirtió en un entresijo más para los alajuelenses, cuyo mérito de ayer fue haber empezado de cero: ordenando la defensa y, para los restos, confiando en los vuelos y sudores de un Ricardo González que ayer fue figura, como pasa en los equipos pequeños.
Porque, ¿qué queda tras un 0-0 en el que la Liga no ensayó más que tres jugadas peligrosas?
A ver: queda ratificado que la Liga de Juan Carlos Oblitas sigue metida en un capullo cerrado y pegajoso y que la mediacancha apenas está aprendiendo a hablar “peruano”.
Queda claro que el Santos jugó mejor. Que el joven manudo Cristian Montero se lleva bien con sus compañeros de defensa y que los derechos, como Álex Castro, juegan mejor por la derecha.
Queda claro que Carlos Linaris y Oblitas quisieron ganar. Pero que el uruguayo solo asustó y que el peruano andaba ayer con los deseos de triunfar, pero con el plan de defender.
Por eso González destacó en el partido al repeler, junto con sus defensas, unos cinco acercamientos guapileños que nacieron en buenos chispazos de Víctor Abelenda y las zancadas negras de Luis Martínez y Michael Myers.
Santos mejor
Así llegó el gol que anuló Greivin Porras al minuto 19’. El árbitro sorprendió adelantado a Luis Martínez, quien había hundido en las redes un rebote de González, tras el remate lejano, potente y rastrero de Myers.
También se salvó Alajuelense cuando disparos de Abelenda y de Ulises Morera (¡ojo a ese 11!) rozaron el horizontal y cuando Myers se hizo bolas en el área chica.
Esos lances llegaron en medio de intentos liguistas por tomar la pelota y arrearla hasta la línea delantera, donde lo más peligroso fue un cabezazo de Cristian Montero (¡un defensa!) en el horizontal.
Warren carburó a medias y a Wallace no se le conocen aún las aptitudes de creador ni organizador de Wílmer López, Steven Bryce o Pablo Izaguirre. Pero los dos primeros estaban castigados y el ché dio poco en media hora.
Así es muy difícil que la Liga suelte el freno en este campeonato y deje a sus aficionados almorzar los domingos tan tranquilos como están los jugadores. “Aquí no hay dramas”, dicen.
Ayer la Liga se vio mejor. Pero fue solo un paso y aún le faltan kilómetros.