Guápiles. Santa Bárbara y Turrialba tienen la posibilidad de instaurar sendas dinastías en el voleibol de Juegos Nacionales.
Las barbareñas llevan dos títulos consecutivos en la rama femenina, mientras los azucareros exhiben el similar galardón de bicampeones en el masculino.
Ambos conjuntos participan en la edición Caribe 2009. Ni qué decir cuál es el objetivo: volver a casa con el tri en la maleta.
Turrialba enfrentará dura oposición de Atenas, que se presume como uno de los rivales más difíciles en la ruta a la corona.
Las llaves en las dos ramas presentan a nombres conocidos en el historial de Juegos Nacionales, como Abangares y San José entre las damas o Miramar de Montes de Oro en el grupo de los varones.
Pese a llegar con el rótulo de favoritos, el entrenador turrialbeño Alberto Traverso prefirió bajar el perfil. “No se puede decir nada todavía, apenas estamos comenzando. Cuando avance la competencia veremos quiénes pueden sobresalir”, comentó este cubano, que lleva tres años desarrollando el programa de voleibol en la campiña azucarera.
En su carrera, dirigir jóvenes no es algo nuevo, pese a que también tiene experiencia en Primera División y procesos de selecciones nacionales. “Es muy bonito, a mí me gusta mucho. Son jugadores que normalmente se conectan mucho con el entrenador, tienen ganas de aprender”, comentó en el gimnasio del Polideportivo de Pococí, donde se disputará este deporte hasta el domingo.
Los turrialbeños iniciaron con una victoria ante Pérez Zeledón, dos sets a uno, con parciales de 25-22, 22-25 y 15-11.
Sin embargo, Atenas también envió un mensaje al imponerse en sets consecutivos a Miramar en su debut, con parciales de 25-22 y 25-13. El capitán Diego Alpízar explicó que no resultó nada sencillo dar ese primer paso en firme.
“Nos costó un poco tomar el ritmo al inicio del partido. La experiencia de algunos de nuestros jugadores nos permitió sacar el triunfo”, comentó mientras hacía ejercicios de estiramiento luego del partido, una precaución indispensable en atletas que tendrán que salir a la cancha todos los días, por lo menos durante tres jornadas.
En familia. El equipo femenino de Atenas prolonga la tradición de una zona conocida por su voleibol. Y también incluye apellidos muy conocidos en su nómina.
Pamela y Diana Arguedas son hijas de Joaquín Arguedas, uno de los mejores jugadores de nuestro país en toda la historia, que se mantuvo activo en los años 80 y 90.
En tanto, Ana Laura Sandoval es hija de Luis Sandoval, otro de los integrantes de la galería de ilustres del voleibol ateniense.
La esposa de Sandoval, Laura Alfaro, es la asistente técnica, y por supuesto que también practicó muchos años este deporte.
Es un equipo joven que desarrolla proceso de largo plazo. Ayer debutaron con una victoria ante Abangares (parciales de 25-19, 18-25 y 18-16), utilizando un estilo muy ateniense: estricto control defensivo y precisión –más que fuerza– para doblegar en ataque.
Ana Laura Sandoval es la colocadora titular. Tiene un estilo muy particular: casi no volea, sino que utiliza la técnica llamada mano baja (con ambos brazos juntos). Tal vez sacrifique velocidad, pero la precisión es envidiable.
Las atenienses irán hoy tras su segundo reto, cuando enfrenten a Turrialba. En tanto, las favoritas de Santa Bárbara deberán medirse ante Cartago, con la posibilidad de amarrar el pase a semifinales.