Ayudado por una lluvia, el ruso Marat Safin aniquiló ayer al alemán Tommy Haas y dejó preparado el escenario para lo que se vislumbra como una final bastante dispareja ante el sueco Thomas Johansson en el Abierto Australiano.
"Si no hubiese llovido jamás habría ganado", admitió Safin (cabeza de serie número 9) tras su triunfo por 6-7 (5-7), 7-6 (7-4), 3-6, 6-0, 6-2.
Haas (7) había ganado dos de los tres primeros sets y se veía fuerte, pero luego de una interrupción de 50 minutos por la lluvia, Safin asumió el control del encuentro y liquidó a su rival alzándose con 11 de los últimos 13 games .
Apoyado en un saque tremendo, Safin dominó casi a voluntad los dos últimos sets.
"Gracias a Dios comenzó a llover. Necesitaba una ayudita y Dios me la dio", declaró Safin.
Incluida la interrupción, el partido duró cuatro horas y 28 minutos.
La lluvia puede haber sido un buen presagio para Safin, quien también se benefició de un aguacero cuando ganó el Abierto Estadounidense del 2000. En esa ocasión el calor había hecho mermar su juego, pero una lluvia motivó una interrupción que le permitió recuperar energías y Safin terminó doblegando en cinco sets al francés Sebastien Grosjean en la tercera ronda.
Antes de la interrupción del encuentro con Haas, el ruso recibió tratamiento por calambres y un principio de insolación. Más adelante le salieron ampollas en las manos.
Dobles femeninos
Mientras tanto, ayer, en la final de dobles femeninas, Anna Kournikova y Martina Hingis ganaron el su segundo título conjunto de Grand Slam , al derrotar en la final de dobles a la pareja Daniela Hantuchova-Arantxa Sánchez Vicario.
La rusa Kournikova y la suiza Hingis, conocidas ya como las Spice Girls del tenis, se impusieron por 6-2, 6-7 y 6-1 para repetir su éxito de 1999 en la cancha central.
Hingis ha ganado ya tres títulos de dobles en Australia, con tres diferentes parejas.