Puntarenas. Velocidad física combinada con capacidad de reacción. Mejor puntería frente al marco junto con una mayor concentración táctica. En esos puntos se puede resumir el triunfo de la Asociación Deportiva Ramonense frente al Municipal Puntarenas, ayer en la cancha del Lito Pérez.
Fue un buen juego. Con ardor y pasión. Los actores se prodigaron con generosidad en el renovado césped puntarenense y ante una buena asistencia.
Los ramonenses golpearon tres veces. En el momento preciso. En el instante que hiere psicológicamente y deja con apenas explicaciones al rival.
Puntarenas, por el contrario, perdonó. Ocasiones claras de ponerse adelante no se concretaron por la impericia de sus artilleros. Al hacer el resumen del partido, esas oportunidades pesaron en el marcador final.
Sin puntería
Norman Gómez (22' y 23') desaprovechó oportunidades claras de gol. No fueron las únicas pues, en la primera media hora del encuentro, el mismo Pin, Emigdio Cruz, Edric Díaz y Vicente Rosella tampoco contaron con la puntería adecuada frente al portero moncheño, Hans Zúñiga.
Bastó la conjunción de la velocidad mental con la rapidez física para que Ramonense dejara en evidencia la fragilidad de la última línea local, que ayer se resintió por la ausencia de su líder, Alfredo Diablo Contreras, quien está sancionado.
Además, José Alexis Rojas, portero chuchequero, acusó la prolongada falta de actividad: lució inseguro en el agarre y en las salidas.
Luis Martínez (29') hizo la primera conquista; sin dar apenas chance para la asimilación del contraste, Rándall Sequeira horadó la valla puntarenense con latigazo desde fuera del área.
En desventaja, Puntarenas hizo lo lógico: atacar. Pero, sin mayor orden. En ventaja, Ramonense esperó. Pero con orden.
Edward Fonseca fue, entonces, peón inclaudicable en pro de su causa; en tanto, Francisco Acuña manejaba los hilos de su equipo.
Los naranjas se acercaron en la única acción en que se serenaron. Sin embargo, el gol de Cruz (63') sirvió de poco cuando, de nuevo, Luis Martínez perforó la meta local. Era el minuto 64.
El resto del partido se resume en un ir estéril de los puntarenses hacia los predios visitantes. Con tecnicismos o sin ellos, de cualquier manera, los poetas rechazaron los intentos porteños. Pin -¡hasta que se le hizo!- acercó al cuadro local. Era muy tarde (91').
Puntería. Velocidad física. Capacidad de reacción. Las claves del triunfo visitante.