"Quería jugar ese partido a cualquier precio. No quería defraudar a mis compañeros. Cuando salté al terreno de juego, mi camiseta ya estaba empapada de sudor. Jugamos el partido y lo perdimos. Aquel no fue nuestro día", señaló Ronaldo, que reconoció no estar "al cien por cien" de sus posibilidades cuando salió a jugar la final.
El ex jugador del Barcelona se refirió a las convulsiones que sufrió en el hotel donde se concentraba la selección brasileña la noche antes del partido, y que provocaron una polvareda de reacciones en todo el mundo, sobre todo en su país, cuando fueron conocidas.
"No me encontraba bien. Me sentía débil. Pero estoy seguro de algo: quería y debía jugar ese partido. No tenía derecho a huir", manifestó el internacional brasileño en una entrevista concedida al canal de televisión GloboNews.
A Ronaldo le dolió la derrota, que desvaneció el sueño de los brasileños de proclamarse campeones mundiales por quinta vez: "lo lamento mucho. Sé cuánto han debido sufrir los brasileños, y también sé lo que es perder una final de la Copa del Mundo".
Finalmente, el jugador del Inter, quien asegura que los progresos en la lesión de la rodilla derecha son "enormes", se mostró entusiasmado por haber vuelto a la selección brasileña con motivo del encuentro amistoso que disputó la semana pasada contra su antiguo club, el Barcelona.