Río de Janeiro, 17 mar (EFE).- El delantero brasileño Romário hoy tuvo una excusa más fuerte para faltar a los entrenamientos que poco le gustan: el nacimiento de su sexto hijo.
El Vasco da Gama eximió al goleador de 39 años de sus compromisos futbolísticos para que acompañara a su esposa Isabela.
La pareja aguarda en un hospital de Río de Janeiro el nacimiento de Ivy, la cuarta hija del jugador y el primer descendiente con Isabela.
La licencia de los directivos del Vasco da Gama se extenderá hasta el sábado, pues el domingo próximo Romário de Souza Farías se ha comprometido a comandar el ataque contra su antiguo club, el Flamengo, en el clásico del Campeonato Carioca en el estadio Maracaná.
En febrero pasado el ex jugador de los clubes españoles Barcelona y el Valencia reveló que había congelado muestras de su semen con la idea de aumentar a once el número de sus descendientes.
"Hace tres meses me sometí a una vasectomía (...) pero, un año antes, dejé cinco tubos congeladitos... No quiero más hijos, pero mañana, si cambio de idea...", manifestó el máximo goleador brasileño en activo al diario "O Dia".
Romario, que el 29 de enero pasado cumplió 39 años, dijo estar "feliz de la vida" con sus hijos, dos niños y tres niñas, además de la esperada Ivy.
"Pero, para equilibrar mejor, faltarían dos niños. Ahí empataba 4-4", dijo entre carcajadas el goleador, que esta temporada ha vuelto al club que lo lanzó al profesionalismo en 1985: el Vasco da Gama. EFE
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