
"Cuando quieres algo en realidad, todo el Universo se confabula para que los consigas."
Con las mismas palabras que el escritor brasileño, Paulo Coehlo, sintetiza la historia de su Alquimista, así podría resumirse el trajín deportivo que durante 22 años ha tenido Adrián Robert Bonilla dentro del motocross.
Casado con el éxito, este hombre de 33 años es padre de 30 títulos nacionales, además de 13 campeonatos latinoamericanos y dos terceros lugares en el Campeonato Mundial de Veteranos.
Una semana después de conquistar la corona de 1999 en los 250 centímetros cúbicos (cc), concentrado plenamente en sus labores de padre de familia (tiene tres hijos, Derek, Mark y Alexa), Robert no cierra el álbum de recuerdos, al que todavía espera agregarle algún nuevo éxito.
-Adrián, ¿qué más puede esperar alguien que logró 30 coronas nacionales y 13 latinoamericanas?
-No estoy satisfecho con lo que he hecho. Claro que me siento muy feliz, pero la satisfacción podría sonar a conformismo y yo no soy así, ahorita siento el motocross como una diversión, y el hecho de ganar campeonatos es el resultado de años de experiencia y buena preparación.
-¿Con tantos títulos y reconocimientos, que lo induce a seguir en un deporte tan sacrificado y riesgoso como el motocross?
-A diferencia de mi época de colegio, cuando corría con la preocupación propia de esas edades, ahora estoy disfrutando al máximo lo que hago. Yo no siento el motocross como un sacrificio, sino más bien lo veo como algo que ha pasado a ser parte de mi vida. Mire a Edgar Ávila, tiene 26 años de competir y se mantiene en la lucha; ese es el tipo de gente que me inspira a seguir cada año.
-¿Siente que ya llegó a la cima de su carrera?
No, jamás. El día que piense eso me metería en problemas porque creería que ya no puedo llegar más alto. Esto no ha terminado.
-Es difícil creer que a Adrián Robert le falta algo por ganar.
-Precisamente este año es muy importante para mí, ya que el siete de noviembre voy a correr el Campeonato Mundial de Veteranos; en las dos ediciones anteriores logré dos terceros lugares.
Mi preparación de todo el año ha estado centrada en ello, porque esta vez quiero terminar de primero.
-¿En algún momento sintió que el motocross lo tenía harto?
-Sí. Hace tres años, cuando empecé a entrenar todos los días en el gimnasio, con preparador físico exclusivo, al final de la temporada quería que las carreras se terminaran.
Por dicha esos tiempos pasaron, y ahora disfruto de lo que hago.
-¿Cómo hace para manejar la presión de la gente, que siempre quiere verlo en los primeros lugares?
-A veces la afición es ingrata, y no entiende que no siempre se gana. Un ejemplo es que Claudia Poll queda cuarta del mundo y la tachan de mala, sin recordar lo que ya hizo.
-El año pasado, cuando Ernesto Lobito Fonseca ganó los títulos de 125 y 250 centímetros cúbicos (cc), ¿sintió esa presión del público?
-Por dicha las personas que se acercaron me dijeron que tenía que seguir adelante. Lobito y yo tuvimos grandes piques y la gente vio que nuestra lucha fue con todo. Él ganó merecidamente y yo lo reconozco.
-Lobito Fonseca y otros han dicho que usted fue su ídolo de la infancia. Se considera un símbolo en el motocross.
-Por lo que usted dice y la gente me comenta, sí, aunque jamás me he creído superior a nadie.
Sé que he ayudado a este deporte, pero este también me da muchas satisfacciones.
-¿Por qué nunca se fue a correr a Estados Unidos o Europa?
-Cuando tenía la edad para poder hacerlo, acá el motocross no era visto como una profesión, por lo que yo solo lo tomaba como un hobbie. Ahora que las cosas han cambiado y el motocross es seguido por miles y apoyado por grandes empresas, creo que mi edad no es la mejor para aventurarme.
-¿Cree que estos son los mejores años del motocross?
-Hace diez años, cuando Rodolfo Peña, Hugo Carmona, Jurgen Larsson, Alberto Zamora, mi hermano Pity (Arturo) y yo, entre otros, teníamos un nivel parecido, el motocross tenía mucha afición. Ahora, con el apoyo de buenos patrocinadores y la organización de competencias como el Arenacross, el auge ha regresado.
-¿Hasta cuándo estará satisfecho?
-Tal vez el siete de noviembre, luego del Mundial de Veteranos, me sienta satisfecho.
-¿Qué le falta este año?
-Acuérdese que aún me queda por ganar la categoría de 125 cc -ya ganó la de 250 cc- y el latinoamericano de 250 cc, que serían mis títulos 30 y 14 en Costa Rica y Latinoamérica, respectivamente.