
Berlín (AFP). Con goles en cada uno de sus seis últimos partidos con el Bayern de Múnich, el centrocampista ofensivo Arjen Robben es el hombre de moda en la Bundesliga y simboliza a la perfección el éxito de los holandeses en el futbol alemán.
Tras llegar por sorpresa desde el Real Madrid por 25 millones de euros antes de esta temporada, el jugador de 26 años ha encadenado muy buenas actuaciones, con un gol marcado en cada una de las cuatro últimas jornadas ligueras, así como ante el “segunda” Fürth en los cuartos de la Copa.
Fue también él quien abrió el marcador el miércoles en la ida de octavos de la Liga de Campeones ante la Fiorentina, en un partido en el que su equipo sufrió para ganar 2-1, en gran parte gracias a su soberbia actuación y su velocidad arriba.
Muy bueno en el regate y rápido por la banda derecha, Robben está amenazando seriamente al francés Franck Ribéry el honor de ser la estrella del equipo. “En lo que se refiere a espectáculo y eficacia, supera a Ribéry”, sentenció recientemente un periódico muniqués.
El jugador, que se dio a conocer con la camiseta del PSV Eindhoven, no consiguió brillar en el Chelsea y tuvo problemas en el Real Madrid, un equipo donde la acumulación de estrellas hace complicado disponer de minutos. Pero su llegada a Múnich, con dos goles en su primer partido, fue diferente.
Los holandeses parecen sentirse cómodos en Baviera. Desde este verano (boreal), Louis Van Gaal es quien ocupa el banquillo del equipo y Mark Van Bommel luce cada semana el brazalete de capitán del equipo más laureado del futbol alemán.
La “moda neerlandesa” afecta también a otros clubes, especialmente el Hamburgo (4º), hasta el punto que su once es a veces rebautizado como “Federación Holandesa”.
Ocho jugadores y dos entrenadores de Holanda han desembarcado en el equipo del norte de Alemania en los últimos años, entre ellos Rafael Van der Vaart, cuyos cuatro años en el Hamburgo le permitieron fichar después por el Real Madrid.
En enero, el club sumó también a sus filas a otro exjugador del equipo de la capital española, Ruud Van Nistelrooy, que en su segundo partido, en la 22ª jornada, firmó un doblete que permitió a su nueva formación superar al Stuttgart (3-1).
“Los jugadores holandeses, por su mentalidad próxima, se adaptan bien al norte de Alemania”, justificó el exdirector deportivo del club, Dietmar Beiersdorfer.
Las buenas actuaciones de los jugadores holandeses en Alemania acostumbra también a favorecer negocios. ¿El mejor ejemplo? Nigel de Jong, comprado por el Hamburgo al Ajax Amsterdam por 1,5 millones de euros en enero de 2006, fue revendido por 18 millones de euros tres años más tarde al Manchester City.