Barcelona (España). El Barcelona reforzará su ataque, argentinizándolo más, con la incorporación decidida ayer del boquense Juan Román Riquelme, que jugará junto a su otrora rival, Javier Conejo Saviola.
La posible incorporación de Diego Placente en la banda izquierda hace soñar a los aficionados y comentaristas catalanes, que aún añoran las tardes de gloria de los años 80, cuando Diego Armando Maradona era aún Dieguito .
En un hotel lujoso de Roma para evitar el asedio de la pegajosa prensa deportiva española y catalana, los directivos barcelonistas mantuvieron una maratoniana negociación hasta dar con un acuerdo que satisfaciera a ambas partes.
Las conversaciones, al parecer, concluyeron en un tono absolutamente mediterráneo y correcto: Boca Juniors y Barcelona acordaron un traspaso de Riquelme por 11,5 millones de euros ($11,34 millones; casi ¢4.090 millones) a pagar en dos cuotas, este año y el próximo.
El presidente del Barcelona, Joan Gaspart, que ha seguido las negociaciones pendiente del teléfono como su homólogo de Boca, Mauricio Macri, con el que ya había alcanzado un pacto verbal, podrá sentarse orgulloso hoy en una sala del Camp Nou donde hace tiempo convocó a la prensa especializada para un desayuno que mantiene con ellos una vez al año.
Antídoto merengue
El 9 de julio, festividad nacional argentina, será desde el martes también una efeméride para el Barcelona: el día que llegó el "heredero" de Maradona, Riquelme, con su juego exquisito y de pases certeros y letales, para intentar arrebatarle al Real Madrid el protagonismo que acapara en la liga española y la copa de Europa.
Riquelme se sumará, en el ataque, a su compatriota Saviola, al brasileño Rivaldo y al holandés Patrick Kluivert, formando un póker de ases que con su sola mención amilanará a más de una defensa.
El centrocampista argentino, que cumplió 24 años el pasado 24 de junio y por el que clama la afición barcelonista en un 64 por ciento, según una reciente encuesta, se pondrá bajo las órdenes del holandés Louis van Gaal, quien finalmente aceptó su contratación a pesar de no considerarlo prioritario, lo mismo que sucedió hace exactamente un año con Saviola y el entonces entrenador, Carles Rexach.
Ahora la directiva barcelonista se ufanará para intentar reforzar el margen izquierdo del ataque, entre Placente y el también argentino Kily González.