Barcelona, 5 abr (EFE).- El entrenador del Barcelona, Frank Rijkaard, admitió, pese a la victoria de su equipo contra el Benfica (2-0), que sus hombres acusaron la tensión que conlleva jugar una eliminatoria de este tipo, y eso les impidió hacer un fútbol fluido, sobre todo en la segunda mitad.
"Sabíamos que, con el 0-0 de la ida, teníamos que estar muy concentrados para cumplir con nuestro trabajo, que el Benfica tiene fama de jugar bien fuera de casa y de crear peligro y que, en partidos de este nivel, aunque quieras jugar bien siempre lo haces con algo de tensión", reconoció Rijkaard.
Sin embargo, el técnico holandés no se mostró ni mucho menos descontento con el que partido que hizo hoy el Barca, especialmente en la primera parte, "donde hemos jugado bien y hemos hecho el gol que ha marcado la diferencia".
Rijkaard, quien dijo estar especialmente feliz de haber pasado la eliminatoria "por el público que ha apoyado mucho al equipo esta noche", recordó que, pese a todo, la "tranquilidad" no llegó hasta el último minuto, cuando Eto'o marcó el segundo gol.
El técnico azulgrana también se refirió a la jugada del penalti que marró Ronaldinho y a los lamentos del entrenador del Benfica, Ronald Koeman, quien se quejó de que una jugada similar por unas manos de Motta no fuera sancionada en el partido de ida a favor de su equipo.
"Por eso estoy contento de que hayamos fallado el penalti, porque ya no tiene sentido hablar de ello, pues no ha sido gol y, por tanto, no ha afectado al desarrollo del partido", comentó al respecto.
En semifinales, el Barcelona se enfrentará al Milán, el equipo donde Rijkaard se hizo un nombre como jugador y conquistó la Copa de Europa.
Sin embargo, el entrenador azulgrana no piensa que por ello deba tratarse de una eliminatoria especial. "No es la primera vez que me enfrento a mi ex equipo, ni como jugador ni como entrenador. Así que será una eliminatoria más, entre dos grandes conjuntos", concluyó. EFE
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