El desaliñado aspecto y la pinta de perro triste, son realidades en Jeff Van Gundy.
Empero, no se confunda: El coach de Knicks de Nueva York es exitoso y divertido.
Con el portafolio vacío, escaló de tercer asistente a coach millonario de NBA.
Ahora se sienta de cuclillas, levanta los brazos, retuerce los labios, camina a zancadas y provoca risas en el legendario Madison Square Garden.
Van Gundy se transformó en ícono neoyorquino desde el playoff de 1999, cuando los milagrosos octavos de la siembra perdieron la final de la NBA frente a Spurs, líderes de victorias.
Jeff escogió bien su profesión. De haberse dedicado a sujetar revoltosos en centros nocturnos, habría estado cesante la mayor parte de su vida.
El coach de Knicks, con solo 1,75 metros y 150 libras, en otra de sus clásicas arremetidas del corazón, hace una semana pretendió imponer la paz entre dos rascacielos de 2,10 metros, Marcus Camby y el alero de Spurs, Danny Ferry.
Sangre y risas invadieron el Madison cuando las cabezas del gigante Camby y el pequeñin Van Gundy chocaron con estrépito. Jeff sufriría una herida sobre el ojo izquierdo, la cual exigió una sutura de 15 puntadas.
Un gracioso capítulo más en la trayectoria de Van Gundy, quien igualmente se interpuso entre Larry Johnson (Knicks) y Alonzo Mourning (Heat) durante el cuarto juego de la final del Este de 1998 y quedó enredado entre las inmensas piernas de Alonzo, "como si fuese un ratoncito", según definición del propio Jeff.
"La primera vez agarré a un muchacho ajeno. Esta vez agarré a uno mío. La próxima vez me quedaré al borde del infierno", apuntó el coach tras el incidente de la semana anterior, ante un coro de sangre y carcajadas.
Duelo a la vista
La pelea entre Camby y Ferry parecía inminente desde el primer cuarto, cuando Marcus asestó un codazo a Ferry y halló idéntica respuesta en el tercero.
El triunfo de Knicks 104-82 estaba a tres minutos de consolidarse. Camby arremetió contra el tablero en procura de un tiro perdido de Kurt Thomas. Fue recibido por el brazo de Danny, quien se ganó la inmediata expulsión por foul técnico.
Mientras Ferry caminaba hacia el vestuario, Camby se percató de la presencia de sangre en el rostro. Enfurecido corrió hacia el agresor, detrás de él lo hizo el pequeño Van Gundy, con el jocoso aunque sangriento desenlace mencionado.
"Perdí la frialdad cuando sentí la sangre correr por la cara", declaró luego Camby.
Ferry fue juzgado cierta vez por Shaquille O'Neal como jugador sucio. Igual concepto emitieron Horace Grant, John Wallace y Ron Artest en diversas oportunidades. "Siento lo sucedido con Jeff", dijo Camby después del incidente. "El solo trató de evitar el conflicto".
Marcus fue castigado con multa de $25.000 (¢7,9 millones) y cinco juegos de suspensión sin goce de salario, equivalentes a $350.000 (¢11,1 millones), de acuerdo con su salario anual de $45 millones (¢14.310 millones).
Puerta del éxito
Van Gundy está en puertas de otra final de la NBA, como lo hizo en 1999.
Los Knicks se han convertido en el equipo a vencer en la Conferencia del Este. Latrell Sprewell y Allan Houston componen el mejor 1-2 punch del oriente y Camby juega con más consistencia. Los jugadores mencionados, junto a Glen Rice, cuentan con excelentes recuentos de votos con miras al Juego de Estrellas del 11 de febrero en Washington.
Después del incidente, los Knicks sumaron nueve triunfos en 10 juegos, incluso victorias sucesivas sobre Blazers y Spurs, 31 partidos sin permitir tres cifras en contra, 11-4 en ganados o perdidos por diferencia de diez puntos, el mejor balance de la liga y 83,5 puntos permitidos por juego, la mejor defensa de la NBA.
Van Gundy representa la imagen del burdo que halla petróleo en el jardín. Desde el pequeño colegio de Brockport, en el interior de Nueva York, el regular estudiante ascendió hasta la Universidad de Yale por medio del baloncesto. "Creí que era un loco", dijo Kim, esposa de Jeff, quien lo conoció cuando ambos estudiaban en secundaria. "Eso de no jugar en la prestigiosa Liga de Marfil solo por permanecer en Yale, no era para menos. Él solo quería llegar a ser coach de la NBA".
Van Gundy, de 38 años, uno de los más jóvenes de la liga, exhibe 190 victorias y 129 derrotas, una final de NBA, un Juego de Estrellas y salario de $14 millones (¢4.452 millones), por cuatro años.
Los pasajes jocosos son parte de la carrera de Van Gundy. "¿Dónde diablos está el maldito", preguntó cierta vez después del desmantelamiento de su Honda Civic, a causa de la poderosa ráfaga de escape del jet de los Knicks.
"El tamaño no importa. Tampoco su facha", enfatiza John Starks, a quien Van Gundy cambió en 1998. "Puede ser pequeño de estatura. Pero tiene gran corazón y poderosa mente".