Montecarlo (Mónaco). El holandés Guus Hiddink enfrentará su primer desafío en uno de los puestos más exigentes del futbol internacional cuando su club, Real Madrid, dispute hoy con Chelsea la final de la Supercopa de la UEFA.
Ningún club del mundo tiene mayores exigencias que el gigante español, que ha sido campeón europeo siete veces.
El entrenador Juup Heynckes lo descubrió en mayo, cuando fue despedido por los directivos del Real apenas semanas después de haber ganado la Liga de Campeones, el trofeo futbolístico más importante del mundo a nivel de clubes.
Para evitar ese mismo destino, Hiddink necesita triunfos a nivel nacional e internacional.
"Quiero empezar con una victoria con Chelsea para dar mayor confianza al equipo al comienzo de la temporada", dijo Hiddink ayer a la AP. "También es una buena oportunidad para ver cómo algunos de mis jugadores jóvenes reaccionan a las presiones."
Hiddink, que llevó a Holanda al cuarto puesto en la reciente Copa Mundial de Francia, es el sexto entrenador del Real Madrid desde que Lorenzo Sanz asumió como presidente en noviembre de 1995. El DT sucedió en julio a José Luis Camacho, quien se retiró después de un mes debido a una disputa contractual.
El estratega está bien consciente de que los directores técnicos no duran mucho en el club, pero dijo que la oportunidad de dirigir el Real era demasiado brillante como para rechazarla.
"Regresé de la Copa Mundial el lunes después de la final; había tenido un llamado desde Madrid el día anterior, y firmé contrato el jueves de esa misma semana. Yo había pensado en buscar en más países, pero Real Madrid es uno de los puestos más importantes en el mundo."
El holandés agregó que probablemente no incursionará pronto en el mercado de pases. "Necesito dos meses para juzgar al equipo", apuntó.
Su primera decisión difícil será ver qué delantera elige para jugar con Chelsea. Raúl, Fernando Morientes y el yugoslavo Predrag Mijatovic compiten por las dos plazas en el ataque.