Fue un acto tan sorpresivo como las jugadas que inventa en el campo.
Y a quienes iban a ser sus eventuales empleadores los dejó con un palmo de narices... como les suele suceder a los defensores que intentan adivinar su futbol.
Rayner Robinson, jugador de Limonense, firmó ayer por dos temporadas con el Saprissa.
El futbolista, quien cuenta con 20 anotaciones en la campaña y es subgoleador del Campeonato Nacional, dejó plantados a los directivos de Alajuelense, quienes esperaban firmarlo ayer, a las 6 p. m., cinco días después de haber anunciado un arreglo verbal con el delantero caribeño.
Ayer, a las 3:45 p. m., el departamento de Relaciones Públicas y Prensa de los manudos llamó a La Nación para convocar a una conferencia de prensa en la cual Robinson estamparía la firma con los rojinegros.
Junto a él lo haría el goleador de la Segunda División, Erick Jiménez.
Mas las cosas tomaron un giro inesperado. Mientras los directivos manudos esperaban al jugador, este ya había acordado su incorporación a los morados.
"Con Rayner Robinson firmamos hoy ( ayer para los lectores ) un precontrato que sería ratificado por la junta directiva en su sesión de la noche", confirmó el presidente de Saprissa, Bernardo Méndez.
Según el jerarca morado, la llegada del delantero no viola el "pacto de no agresión" con la Liga, porque, según explicó, el acuerdo solo cubre a los jugadores saprissistas y rojinegros.
Se procuró conocer las reacciones de Rafael Solís, presidente de la Liga, y de Rafael Ortiz, vicepresidente manudo, quien tuvo a su cargo la negociación con Robinson.
A Solís se le localizó en las oficinas manudas y cuando por medio de Luis Alonso Ramírez, encargado de prensa alajuelense, se le solicitó su opinión, el jerarca manudo, sin ponerse al teléfono, respondió a viva voz: "Estamos ocupados".
Por su parte, a Ortiz se le llamó en repetidas ocasiones a su teléfono celular; si bien daba tono de llamada no contestó o se cortaba la comunicación al momento de responder.
Sin embargo, Solís en declaraciones a radio Monumental, aseveró que el pacto ya no existe ( vea nota aparte ).
Cuestión de negocios
"Estamos conscientes de que Alajuelense también estaba interesado en sus servicios, caso que ellos hicieron más público y nosotros mostramos nuestro interés en una forma más privada", apuntó Méndez.
Pero tormenta podría estar lejos de terminar...
En ese sentido, ayer Kurt Bernard, socio de Robinson en la delantera caribeña, negó que haya decidido jugar con los manudos, a pesar de que estos lo confirmaron el viernes como jugador liguista.
"No he decidido con cuál equipo jugaré. Saprissa y Alajuelense me han hecho ofertas, pero el que me asesora en esto es mi hermano Ken, quien está enfermo y no he podido estudiar los ofrecimientos", aseveró Bernard.
Marco Aurelio Castro, tesorero saprissista, negó interés en Bernard. "Él ya tiene contrato firmado con la Liga".
Mas cuando se le aclaró que todavía Bernard no ha estampado su firma en documento alguno que lo vincule con Alajuelense, replicó: "Si es así, entonces analizaríamos la posibilidad".
Diferencias
"No creo que la suma de dinero que ofreció uno y otro equipo influyera en que Robinson se decidiera por nosotros, sino a un deseo de él por pertenecer a la institución morada", agregó el jerarca morado Méndez.
Mas para Julian Watson, tío y representante de Robinson, quien habló a su nombre, la parte económica fue uno de los factores que incidió en el cambio de opinión de Rayner.
"No le pareció el contrato (con los manudos), porque él sintió que no se le cumplía con lo estipulado en las conversaciones. Le dijeron una cifra, luego se la cambiaron y él sintió que estaban jugando con su honra.
"(También) le disgustó que en caso de una oferta del exterior, a él no se le tomaba en cuenta. Entre viernes y sábado Rayner lo pensó mejor y avisamos nuestro cambio de parecer. Se avisó con tiempo y no sé por qué nos estaban esperando hoy ( ayer )aseguró Watson.
Marco Aurelio Castro aseguró que ahora ellos deben negociar con los limonenses los derechos de formación y promoción del nuevo jugador morado.
*Colaboró Israel Oconitrillo, corresponsal de La Nación.