Si de hablar de un líder invicto en el fútbol nacional se trata, seguro cualquiera dirá Saprissa, otros mencionarán a Alajuelense y el nombre de Herediano también saltará entre los favoritos.
Pero al ver la tabla de posiciones y leer que el primer lugar es Puntarenas, es toda una sorpresa. Y no porque los chuchequeros no merezcan estar ahí, sino porque basta con echar una mirada al torneo pasado, donde los porteños estuvieron en los últimos puestos y arrancaron este certamen con el objetivo de huirle a la sombra del descenso.
Antes de comenzar el Clausura, Puntarenas tuvo 16 salidas, más la del técnico. O sea, se desarmó. Sí, eso es lo que cualquiera pensaría al leer esa cifra, pero en 12 encuentros, Puntarenas es líder con 26 puntos, producto de siete victorias y cinco empates. El equipo no sabe lo que es una derrota.
¿Por qué Puntarenas es la grata sorpresa del torneo? Primero, la dirigencia dio en el clavo al escoger al nuevo entrenador. Se inclinaron por César Alpízar, un esparzano de 36 años a quien, en otras ocasiones, acudieron como emergente en uno o dos encuentros. El joven dio la talla y esta vez le dieron la brasa de salvar al equipo del descenso. César ya lo sacó de esa horrible lucha por no descender y solo piensa en lograr un cupo entre los cuatro clasificados para pelear por el título de campeón.
Otro punto altísimo en las filas porteñas es la llegada de figuras que fortalecieron al equipo. Sin duda, la principal es la presencia de Leonel Moreira en el marco. Para muchos, el mejor fichaje entre todos los equipos para este campeonato.
También arribó Wilber Rentería, delantero colombiano con experiencia en el fútbol internacional. Rentería es conocido por su olfato goleador y su habilidad para desmarcarse en el área.
Otro punto alto es Alexis Cundumí, panameño procedente del Veraguas FC de Panamá. Cundumí, con su juventud y versatilidad, puede desempeñarse en varias posiciones del mediocampo y la defensa.
En la zaga sobresalen el mexicano Hiram Muñoz y Kliver Gómez, quien, tras salir de Saprissa, tomó un segundo aire. A otro que le vino bien el cambio fue a Anthony Hernández, sin continuidad en la Liga y ahora figurón en el puerto.
Tampoco se puede dejar de lado la labor de Miguel Sansores, mexicano que salió del Malacateco de Guatemala. Llegó para reforzar la delantera con su experiencia y olfato goleador. El aporte en ofensiva de Dariel Castrillo también ha sido fundamental para el cuadro naranja.

“Al grupo le hemos inculcado que deben darlo todo porque están jugando por la familia de su compañero, por el bienestar de los seres queridos de quienes están a su lado. Hemos logrado conformar un grupo de trabajo que lucha por una misma causa: la familia y la provincia. Ellos lo han entendido. Aunque todavía falta mucho campeonato, hasta el momento estamos cumpliendo con los objetivos”, declaró el técnico César Alpízar en entrevista con La Nación hace 22 días.
Alpízar agregó que, en el equipo, los jugadores tienen mucho compromiso y que quienes no son porteños de nacimiento sienten afinidad con la provincia.
También aprovechó las fuertes raíces de los jugadores formados en el barrio Fray Casiano, en Puntarenas, donde desde niños entrenaron juntos y forjaron su carácter y su fútbol en las calles.
Kliver Gómez, Anthony Hernández y Jorge Roque cuando eran niños, ganaron campeonatos escolares. También participaron en Juegos Nacionales y otros torneos que fortalecieron su carácter, su compromiso con la provincia y su comunidad.
A ellos se suman jóvenes como Dariel Castrillo, César Urbina y John Ruiz, originarios de Fray Casiano y Barranca, quienes sienten pasión por defender los colores naranjas y orgullo por representar a su equipo.
