Para Ricardo Salazar Padilla la fe ocupa un lugar importante. Durante sus últimos años en el futbol mantuvo presente su misión como pastor, al punto que hoy comparte a Jesucristo como opción de vida para quienes conoce mejor: los deportistas.
Ricardo inició su carrera en el Deportivo Saprissa, a los 17 años. Por aquel tiempo también participó con las selecciones Juvenil y Sub-23.
En 1979 fue cedido a préstamo al Club Sport Cartaginés. Su único año con los brumosos le deparó el subcampeonato nacional, después regresaría al Saprissa para no irse más. Vistiendo de morado, conquistó el título de 1982 y un torneo centroamericano de clubes, en 1985.
A los 25 años inició su labor como pastor y, poco a poco, fue involucrándose en esta vida de servicio.
Se retiró en 1988 y, dos años después, se marchó como misionero a Panamá. Regresó a Costa Rica en 1993 para fundar la iglesia evangélica Vida Abundante, en San Antonio de Coronado.
Todas las semanas dirige un grupo para el estudio de la Biblia, al que asisten varias figuras del deporte nacional y, en junio pasado, viajó con la Tricolor al Mundial de Futbol, donde fue el consejero de varios jugadores.
Además, ha jugado con Saprissa en el campeonato máster. Tiene 41 años, vive en Coronado, con su esposa y sus dos hijos, y practica ciclismo de montaña.