La debutante Senegal ofreció ayer, con la complicidad de la proactiva Suecia, uno de los mejores partidos que se han jugado en el Mundial, cuando ganó 2 a 1 con gol de oro a los 104 minutos de juego.
Henri Camara, quien concretó los dos tantos africanos, hizo que Senegal se colara entre las mejores ocho selecciones del Mundial, un sitio insospechado antes de la cita para el equipo del francés Bruno Metsu.
Con un futbol que prima la elegancia y no es mezquino con el espectáculo, basó su victoria en un elemento del que han ayunado los representativos africanos: disciplina táctica.
En torneos anteriores, Nigeria y Camerún deslumbraron al mundo con destreza técnico-atlética, propuesta ofensiva y capacidad de definición.
Pero ya en instancias intermedias, chocaban con rivales superiores en disposición táctica, razón por la que que pronto volvían al continente negro.
Hoy ya están en casa Suráfrica, Camerún, Nigeria y Túnez.
Senegal es diferente. Llegó al Mundial del 2002 sin más carta de presentación que ser una promesa.
En el debut, derrotó a la hoy eliminada Francia. Luego consiguió sendos empates con Dinamarca (1 a 1) y Uruguay (3 a 3).
Así llegó a los octavos, pero se mantenía como una selección "participante", a la que los expertos no le asignaban mayor mérito que el alcanzado.
Ayer, en el estadio Gran Ojo de Oita, de Japón, demostró el porqué aspira a ser la primera selección africana en las semifinales.
Gol de oro
En un partidazo memorable por la intensidad y la sapiencia de los actores, la definición recayó en el jugador más laborioso: Henri Camara.
Cuando Suecia más batallaba por conseguir la victoria, ya en tiempo extra, Pape Thiaw le lanzó una cabriola convertida en "taco", que Camara, desde el centro en la boca del área, supo enfilar al marco.
Recepción perfecta, eludió la marca de un sueco, dribló a otro y le buscó perfil a su izquierda, con la cual sacó un remate a 20 metros de Magnus Hedman.
El balón pegó en el vertical y mansamente ingresó a la cabaña de los nórdicos para sellar la suerte del cotejo.
El mismo Camara había conseguido la paridad a los 37 minutos tras la apertura del marcador por el sueco Henrik Larsson, a los 11.
Un bello partido, digno de un Mundial por la valentía de los técnicos al planificar un futbol abierto, por los jugadores que lo ejecutaron con hidalguía y regalaron un hermoso espectáculo.
Que Senegal consiguiera la victoria fue un "plus", porque Suecia también hizo méritos.
Con el segundo gol de Camara, Senegal se vistió de oro. Pasará a la historia de este Mundial como un equipo que, sin temores y con disciplina táctica, ofrece futbol vistoso y efectivo.
Fuentes: Transmisión televisiva y cables de las agencias AP, Reuters, AFP y EFE.