Saitama (Japón) . Japón logró el primer punto de su historia en un Mundial al empatar ayer a dos goles contra Bélgica, en un partido tedioso en la primera parte y trepidante en la complementaria.
En su participación anterior, hace cuatro años, Japón solo conoció la derrota al caer contra Argentina, Croacia y Jamaica.
Arropados por 50.000 enfervorizados seguidores, los japoneses demostraron que bajo la dirección del francés Philippe Troussier han mejorado mucho en su juego y son claros aspirantes en el Grupo H a superar la primera ronda.
El aburrimiento que dominó el partido en la primera parte cambió radicalmente en el complemento. Del juego bronco y trabado de faltas inicial se pasó a una trepidante sucesión de acciones de peligro en ambas porterías.
Llegaron los goles
Los belgas se adelantaron poco antes de la hora de juego cuando Wilmots, pese a estar rodeado de contrarios, pudo rematar a placer de acrobática chilena.
Japón no se vino abajo y acto seguido empató Takayuki Suzuki, ayudado por la pasividad del defensa Jacky Peeters.
Junichi Inamoto, uno de los hombres más destacados del partido, adelantó a los anfitriones al minuto 68 al resolver con maestría un veloz contragolpe.
La alegría de los nipones volvió a durar poco, ya que a los 75 minutos Van der Heyden eludió el fuera de juego local y estableció el empate a dos definitivo con una suave vaselina.
Para Japón, era imperativo no ser el primer país organizador que cae eliminado en la primera ronda, mientras que los belgas debían probar que su eliminación en la primera fase en Francia fue un accidente. En ese marco, los nipones lucieron mejor.