SHIZUOKA (Japón) . El delantero Ronaldinho Gaucho se convirtió ayer en el cuarto jugador en la historia de los campeonatos mundiales que resulta expulsado de inmediato o minutos después de haber convertido una anotación.
El hecho sucedió en el partido de cuartos de final que disputaron Brasil e Inglaterra, con el marcador final de 2 a 1, favorable para los suramericanos, que los llevará a enfrentar al ganador entre Turquía y Senegal.
El hábil mediocampista puso en ventaja a Brasil en el minuto 50, con un tiro libre que cobró en forma extraordinaria. Hasta entonces, el marcador parcial era 1 a 1 y Ronaldinho puso el definitivo 2 a 1.
El disparo sorprendió al arquero Seaman, quien no lo esperaba.
Siete minutos más tarde (57í), en un lance sin mayor peligro ni trascendencia, el brasileño perdió una pelota en las proximidades del área inglesa. Recurrió a un plantillazo para despojar a Danny Hills y, de inmediato, el árbitro, el mexicano Felipe Ramos Rizo, le mostró la tarjeta roja. Se trató de una expulsión directa, puesto que no había sido amonestado.
Hasta ese momento, Ronaldinho era quizás el mejor jugador de la oncena de Luis Felipe Scolari. Había servido un magnífico pase a Rivaldo, después de una jugada excepcional, cuando dejó desarmado a Ashley Cole con una "bicicleta".
Al recibir la sanción, visiblemente afectado, Ronaldinho tardó en salir del campo, frustrado e incrédulo.
Los tres anteriores
El primer precedente de jugadores expulsados en un partido en el que consiguieron marcar es el del uruguayo Rubén Cabrera, en el Mundial de 1962, en Chile.
Cabrera marcó a Yugoslavia en el minuto 19 y fue expulsado en el 71. Pero, su gol fue en vano, ya que el equipo europeo se impuso finalmente por 3 a 1.
El legendario extremo Garrincha fue el protagonista del segundo caso, diez días después de Cabrera, en Chile 1962.
El brasileño anotó dos goles en la semifinal que enfrentó a su equipo con Chile y fue expulsado en el minuto 83, cuando Brasil, que se clasificó para la final, ganaba ya 4 a 2.
El tercer episodio de expulsión se produjo en el Mundial de Francia 1998, durante el juego que disputaron México y Corea del Sur en Lyon.
Seok Ju Ha adelantó a los surcoreanos en el minuto 28, pero tan solo dos más tarde fue enviado a los vestuarios por el árbitro austriaco Gunter Benko. Ganó México 3 a 1.
Alega injusticia
El árbitro le mostró la tarjeta roja a Ronaldinho sin dilaciones, en una sanción directa, al interpretar que hubo mala intención del brasileño, en una medida que seguramente despertará mucha polémica.
Mediante gestos, le hizo ver al juez que solo había tratado de protegerse, pero, por supuesto, no hubo marcha atrás en la decisión.
Ronaldinho se tomó la cara con sus manos y con el semblante de tristeza dejó la cancha, ante el abucheo de miles de aficionados ingleses que se encontraban en el estadio.
"Todos se dieron cuenta de que no hubo mala intención en la jugada", declaró el jugador.
"Incluso, cuando me topé con Danny Mills en el control de dopaje ambos fueron escogidos para la prueba, él mismo reconoció que no me la merecía (la tarjeta roja), que no fue para tanto.
"Todo sucedió muy rápido, se dio la expulsión, demasiado severa, en mi criterio, y no hay nada más qué hacer", comentó Ronaldinho.
Todo indica que por la gravedad de la jugada, un solo partido de suspensión será suficiente, por lo que el brasileño podrá estar en la final o bien en el encuentro por el tercer puesto, depende de cómo le vaya a Brasil ante Turquía o Senegal.
"No merecía la expulsión", dijo, lacónicamente, Luis Felipe Scolari, técnico brasileño.