Tras obtener 24 títulos del mundo y dominar las copas intercontinentales y torneos olímpicos, el orgullo del beisbol cubano parece que empieza a disiparse.
El fenómeno se resume en el progreso del beisbol oriental, la constante deserción de jugadores claves y la reciente liberación del dólar.
Los beisbolistas cubanos son considerados como héroes de la revolución o diplomáticos con uniforme.
Orlando Hernández, refugiado en Costa Rica y mejor lanzador de Cuba en las últimas décadas, no oculta el orgullo que sintió en su oportunidad cuando Fidel le estrechó la mano, después de la medalla de oro alcanzada en la Olimpiada de Barcelona.
No obstante, desde aquel entonces El Duque empezaba a comprender que la libertad primero hay que aceptarla, luego planificarla y por último disfrutarla.
El lanzador de 187 libras era estimulado con complementos alimentarios, casa y medio de transporte, como sucede allá con atletas sobresalientes. Percibía 450 pesos mensuales ($20) y el perenne vitoreo de 55.000 aficionados en el Estadio Latinoamericano.
¡Hasta que cayó en desgracia, mientras su hermano Liván recibía $4,5 millones de los Marlins, las llaves de la ciudad de Miami, el título de más valioso en la Serie Mundial y el grado de `Grand Marshall' en el clásico desfile del Orange Bowl.
Orlando fue acusado de promover la deserción de jugadores, suspendido por siempre de la práctica del beisbol y acribillado constantemente con el epíteto de traidor.
Mientras, la selección cubana perdía 6 de 9 juegos en una gira por Japón, bastante para la completa reorganización del ente federativo, la despedida de varios coaches y el reemplazo del Ministro de Deportes.
Sin embargo, el frío no estaba en las cobijas. La fuga reiterada de jugadores y el retiro de algunas figuras estelares han sido en realidad las causas directas del colapso.
Los jugadores retirados aprovechan la liberación del dólar. Solicitan ser enviados al beisbol de Nicaragua, Japón, Italia, Colombia y Ecuador, donde ganan $1.000 mensuales, aunque cierto porcentaje va a las arcas del deporte de la isla.
La influencia del beisbol en la política es innegable. Y no solo porque Fidel jugó con la Universidad de Cincinnati y quiso llegar a las Grandes Ligas. ¿Qué habría pasado entonces si Castro hubiese sido un lanzador tan dominante como Luque, Pascual o Tiant?
En Cuba la excelencia del beisbol crece como la hierba. Empero, cerca de 30 deserciones notables desde 1991 ha debilitado al equipo nacional.
Joe Cubas, agente de desertores, ha acogido a 17 jugadores que serán ubicados en el beisbol profesional. Su aparato de recibir mensajes en Miami ya registra ofertas de Rancheros, Rojos, Marineros y Blue Devils, a favor de Orlando, tal como sucedió anteriormente con Rolando Arrojo, quien partió de Costa Rica para firmar un contrato de $21 millones por tres años con Tampa Bay.
El camino que Joe Cubas señaló a Liván Hernández en 1995, será el mismo que orientará a Orlando hacia la gran carpa. Antes lo hicieron Ariel Prieto ($1,2 millones con Atléticos), Osvaldo Fernández (Gigantes), Rey Ordoñez (Mets), René Arrocha (Gigantes) y Vladimir Núñez (líder en entradas lanzadas y ponches con la sucursal A de Arizona).
El progreso del beisbol nipón, coreano y chino, las deserciones de jugadores claves en los últimos seis años y las estrellas que buscan el retiro para obtener $1.000 mensuales en el exterior, constituyen el real dilema del poderoso béisbol isleño. Orlando Hernández, pese a ser el mejor lanzador de Cuba en las últimas décadas, es apenas la punta del iceberg.
La odisea
Cinco de la tarde del 26 de diciembre. El Duque dice adiós a La Habana y se introduce en el sedán Moskuid de su amigo Osmany.
Ha llegado el instante de comprender que si la pena no muere, se la mata.
Días antes había sido citado para recibir la advertencia de que un intento de fuga por Santa Clara le costaría muchos años de cárcel. Y a Santa Clara fue...
Orlando asumía la aventura en buena forma física. Todas las mañanas corría 3 ó 4 millas, antes de ir a su lugar de trabajo en un hospital siquiátrico. De vez en cuando jugaba cerca del aeropuerto habanero, aclamado por dos decenas de aficionados, mientras, paradójicamente, su hermano Liván, parte de su desventura en el beisbol isleño, recibía los vítores de 54.000 personas en el Proplayer de Miami, en desempeño de su contrato de $4,5 millones.
El Duque se sentía como preso sin barrotes. Ni siquiera podía ir al estadio que tanta gloria le deparó... Esto aumentó sus ansias de libertad.
El trayecto de la Habana a la pequeña población costera de Caibarién fue estresante y peligroso.
El bote de 20 pies que los esperaba apenas cargaba cuatro remos, cuatro latas de carne prensada y algo de pan, azúcar y agua.
Diez horas duró la travesía de las 25 millas hasta Cayo Anguila (Bahamas). Allí permanecieron cuatro días hasta ser avistados por guardacostas y llevados a Freeport para ser interrogados.
De pronto surgió el peor enemigo: el tiempo. Cuba, Estados Unidos y Bahamas recién firmaron un acuerdo para devolver a personas que dejan la isla de manera ilegal.
Fue entonces cuando Joe Cubas entró en acción: voló hacia Costa Rica para acelerar los trámites, antes de que expirara el plazo que señala el acuerdo para la no devolución.
Orlando entrenará en Costa Rica con logística de Cubas, quien pretende conseguir para El Duque en la Oficina del Comisionado el grado de agente libre.
La agencia libre le daría a Orlando la oportunidad de dialogar con cualquier club de las Grandes Ligas y no con uno en particular (draft), como sucedería de haber estado en suelo norteamericano.
Duque será agente libre
El lanzador cubano Orlando El Duque Hernández y dos jugadores que desertaron con él podrán negociar como agentes libres con los equipos de béisbol de las Grandes Ligas a partir de hoy, indicó su agente.
Hernández, hermanastro del Liván Hernández, lanzador de los Marlins de Florida, y otras seis personas que desertaron con él, se convertirán oficialmente hoy en residentes costarricenses, dijo Rene Guim, vocero del agente Joe Cubas.
La junta de inmigración de Costa Rica votó el jueves a favor de otorgarle la ciudadanía y documentación a los jugadores. Los pasaportes estarán listos para el lunes, dijo Guim.
Una vez completados, los documentos serán enviados a la oficina del comisionado de las Grandes Ligas, la cual declarará agentes libres a los jugadores permitiendo que comiencen a negociar con otros equipos.
"La agencia libre para estos jugadores podría venir la próxima semana", dijo Guim. "Podrán reportarse a la temporada de entrenamiento a mediados de febrero".
Richard Levin, vocero de la oficina del comisionado, dijo que mientras los peloteros no sean cubanos o norteamericanos, son considerados agentes libres.