
El "¡dale viaje!" que le manifestó en 1957 José Figueres, don Pepe , entonces presidente de Costa Rica, fue el aval que necesitaba Guillermo Roldán Pérez para llevar a cabo una ambiciosa iniciativa.
La idea buscaba que la famosa Selección de futbol, conocida como los Chaparritos de Oro , viviera una inusual concentración de dos semanas en el centro penal de la isla de San Lucas, jurisdicción de Puntarenas, en el Pacífico.
El equipo se preparaba para jugar en la caliente Curazao un partido eliminatorio rumbo al Mundial de Suecia 58, y la Fedefutbol buscaba un sitio tranquilo en el país donde pudiera aclimatarse a la fuerte temperatura caribeña.
"El sitio era el ideal, bien alejado de la ciudad. La cancha era grande, a la orilla del mar, y no habían las tentaciones de mujeres y licor que los perseguían en aquella época", recordó ayer, en Santo Domingo, Guillermo Roldán, quien era el subjefe de esa cárcel.
Antes había recibido el visto bueno del director de Deportes, Antonio Escarré, y del Ministro de Gobernación, Alfredo Tossi. Su sueño se le cumplió del 2 al 17 de julio de 1957, cuando el popular equipo visitó esta isla de 1.200 manzanas, en el golfo de Nicoya.
El nombre de los Chaparritos de Oro provino de la prensa de México para resumir una proeza inédita que, un año antes, alcanzó el equipo al mando del ya fallecido técnico Alfredo Chato Piedra.
Esa vez, el 17 de marzo de 1956 -hoy hace 50 años-, ocupó el tercer lugar continental del II Panamericano de Futbol jugado en México, solo superado por Brasil (el campeón) y Argentina, y por encima de Perú, México y Chile.
Este logro solo fue eclipsado 34 años después por la Sele que asistió al Mundial de Italia 90, donde avanzó a los octavos de final yfinalizó en el lugar 13 entre 24 países.
Inolvidable. No había televisión en 1957. El futbol se concentraba en la Meseta Central, por lo que los poblados alejados solo seguían los partidos por la radio.
Cuando la Tricolor ocupó las habitaciones de la comandancia fue un acontecimiento en todo San Lucas para unos 120 reclusos, privados de libertad, y los escasos diez vigilantes que allí radicaban.
Los jugadores no solo se entrenaron y jugaron, sino que pescaron, se bañaron en el mar y disfrutaron de la playa. "Estaban felices, fueron como unas vacaciones para ellos", recordó Roldán, de 78 años y un exfutbolista liberto en 1949.
¿Y qué significó para los reos? "Se imagina tener alli por 15 días a un Danilo Montero, Rubén Jiménez, Catato Cordero y Álvaro Murillo. Estaban como 'locos'. No se pedían autógrafos, pero les gritaban ' Chaparritos , ra-ra-rá'...", agregó.
El equipo de futbol del centro penal sirvió de sparring a la Tricolor. Y en el primer partido, los "locales" propinaron una sorpresa y ganaron 1-0. "Puedo jactarme que le hice un gol al Flaco Pérez. La bola venía 'riquísima' y la metí en el marco", resaltó un orgulloso Roldán, exfuncionario público, ya pensionado.
La Selección se "picó" por ese revés y se aplicó mejor en los siguientes tres partidos, que ganaron fácilmente con goleadas de 4-1, 6-0 y 3-0.
"Aquel viaje a San Lucas fue precioso y espectacular", resumió ayer el exgoleador Jorge Cuty Monge, quien a los 68 años se recupera de una caída. "Fue un accidente en la pierna con la que hacía los goles, pero ya estoy bien", comentó Cuty .
El último ensayo fue una exhibición entre los dos equipos de la Tricolor, que fue seguido por unas 2.000 personas de la región que se sintieron motivados con la invitación por radio Puntarenas que les formuló José Luis el Rápido Ortiz.
"Ningún reo se escapó. El amor a la Selección pudo más que los deseos de libertad", contó Roldán.
Hubo de todo en ese viaje, desde el primer niño que nació en la historia del penal, que tuvo al Chato Piedra como padrino y a Cuty Monge y Rodolfo Herrera de testigos, hasta recibir una misa del entonces capellán de San Lucas, Román Arrieta, posterior Arzobispo de San José.
San Lucas fue utilizado por el sistema penitenciario nacional desde 1874 hasta 1991. Hoy es solo un proyecto municipal en Puntarenas para convertirlo en un destino turístico, como ya lo disfrutaron los Chaparritos de Oro en 1957.