Vigo, 20 oct (EFE).- L.A.C.M., de 28 años y vecino de Vigo, que desde hoy es juzgado como presunto autor de la muerte de un joven, en abril de 2001 a la puerta de la discoteca Emporio, en Vigo, acusó hoy del crimen al boxeador profesional Roberto Domínguez, responsable de seguridad del local en ese momento.
Los hechos que se juzgan en la sección quinta de la Audiencia Provincial de Pontevedra ocurrieron en la noche del 12 de abril de 2001, cuando el joven José Antonio Alvarado, vecino de Ourense, celebraba su vigésimo quinto cumpleaños con un grupo de amigos y pretendieron entrar en la discoteca, lo que les fue denegado, por llevar calzado deportivo.
Tras un forcejeo de los jóvenes con los empleados de la discoteca, se produjo la puñalada mortal que, supuestamente, uno de los porteros asestó a Alvarado.
El fiscal solicita para el acusado diecisiete años y medio de prisión por asesinato y una indemnización de 170.000 euros a repartir entre las dos hijas del fallecido, que actualmente cuentan con 2 y 8 años.
La acusación particular, ejercida por la familia de la víctima, eleva la pena a 20 años de prisión por asesinato, y pide una indemnización de 601.020 euros a repartir entre las dos hijas y sus padres, y otra de 90.000 euros para su hermana.
Como responsables civiles subsidiarios están imputados Roberto Carlos Garrido y Fernando López (socios propietarios de Emporio) y Roberto Domínguez como responsable de seguridad.
Esta tarde, durante su declaración, el acusado explicó que Domínguez le había dicho que se metiese en el local y que "había tenido que meter dos o tres pinchadas".
Una vez cerrada la discoteca -declaró-, fue con Domínguez al piso que ocupaba con otro joven, donde el boxeador se limpió las manchas de sangre que tenía en la ropa y las manos y pidió al acusado que le tiñese el pelo, puesto que en ese momento lo llevaba rubio platino y temía que eso lo hiciese fácilmente reconocible.
Por su parte, Domínguez explicó que en el momento del suceso se encontraba en el interior del local, y que cuando salió se encontró con una pelea entre varias personas, a las que intentó separar.
Una vez disuelta la discusión, se metió con sus compañeros en el interior de la discoteca, y, en un momento dado, el acusado fue corriendo hacia la puerta y volvió con una navaja en la mano, diciendo que "había pinchado", pero que no había hecho nada.
Declaró también que nunca había estado en casa del acusado y que se había teñido el pelo él mismo dos días después, debido a que es una costumbre que tiene en la temporada de competición, extremos que, según la defensa, se contradecían con sus declaraciones anteriores.EFE
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