Atenas. La fecha del 15 de agosto del 2004 quedará en la historia de los Juegos Olímpicos, ya que el Dream Team (Equipo de Ensueño), la otrora generación invencible de Estados Unidos en baloncesto, perdió ayer por primera vez un partido, ante Puerto Rico y por paliza: 92-73.
La historia del Dream Team , nacida con un equipo de ensueño en Barcelona 92, con Michael Jordan, Earvin Magic Johnson, Larry Bird y compañía, se vio empañada con este Nightmare Team (Equipo de Pesadilla) de Atenas, liderado por Tim Duncan y Allen Iverson.
Incluso antes del bautizo del Dream Team , los norteamericanos solo habían cedido dos encuentros en todo su periplo olímpico hasta hoy. Perdieron la final de Múnich 72 en un controvertido encuentro ante la Unión Soviética gracias a una canasta de Serguei Belov (51-50).
Dieciséis años más tarde, en Seúl 88, los soviéticos volvieron a superarles, en semifinales, 88 a 76.
Desde entonces nadie había vuelto a darles réplica en la competición olímpica. Puerto Rico, por fin, lo ha hecho, en partido válido por el grupo B del torneo de básquetbol masculino de Atenas 2004.
El mérito de Puerto Rico es enorme ya que, a lo largo de su preparación para Atenas 2004, perdió por más de 50 puntos ante España.
La ronda de amistosos de los antillanos comenzó con un 96-71 en contra precisamente ante los estadounidenses en Jacksonville (Florida), marcador al que sumaron otras tres derrotas: ante Nueva Zelanda, España y Argentina.
Para Atenas 2004 el exitoso entrenador Larry Brown apenas consiguió reunir un equipo modesto, luego de las deserciones de las figuras más notorias de la NBA por motivos personales o por temor a atentados.
Así llegó a la capital griega para defender el título, pero con un antecedente dudoso porque había perdido un amistoso contra Italia, en Colonia, Alemania.
De ensueño a pesadilla
El Dream Team fue ayer un remedo de equipo y en ningún momento supo contrarrestar la cerrada defensa en zona que, comandada por el veteranísimo José Piculín Ortiz, dispuso el entrenador Julio Toro, viejo zorro del basquetbol latinoamericano.
Errático totalmente, el Dream Team alcanzó promedios bajísimos de enceste. Por ejemplo, apenas 13 por ciento en tiros de tres.
“Fue una alegría, una emoción, fue un sueño hecho realidad. Fue uno de los mejores partidos de mi vida. El más emocionante”, dijo Carlos Arroyo al tratar de describir su sensación tras el triunfo.
“Sabíamos que estábamos jugando contra los mejores jugadores del mundo, pero no nos dejamos intimidar y sabíamos lo que teníamos que hacer”, dijo el armador del Jazz de Utah.
Argentina, con un Emanuel Ginóbili disfrazado de mago, también inyectó drama a la jornada con una victoria de último segundo 83-82 sobre los campeones, Serbia-Montenegro.
Ginóbili encestó un milagroso canasto al expirar el reloj, vengando así la derrota que los argentinos sufrieron a manos serbias en la final del Campeonato Mundial del 2002 en Indianápolis.