San Isidro de El General. La inquietud se paseó en muchas bocas como un rumor. Pero nadie le puso el cascabel al león.
Porque una cosa es decir, a la ligera, que Alajuelense tiene una zaga central lenta y con poca reacción, y otra probar esa realidad en la grama.
Anoche, en un estadio colmado de feligreses, Orlando De León, ese viejo zorro charrúa de lentes gruesos y voz estentórea, dio en el clavo, y, al menos por una jornada, probó la certeza de lo que parecía un desliz temerario.
Pérez Zeledón venció 3 a 1 a la Liga, con un libreto táctico del uruguayo que privilegió el martilleo constante sobre la tripleta del fondo rojinegra.
Y a la hora de golpear el muro hasta anoche granítico que integraban Carlos Espinoza, Luis Marín y Pablo Chinchilla, De León no tuvo escrúpulos: el vértigo de Charles Otieno, la claridad de Marvin Chinchilla y el pique con gol de Michel Myers.
Con esa propuesta, los generaleños le quebraron un invicto de 23 fechas al rey erizo.
Golpe letal
Pérez hincó a la Liga con un gol de vestuario. Apenas a los 2:46 minutos, Otieno ganó una pelota por la derecha, atrajo un par de marcas y puso la redonda en el punto de penal.
La recogió Marvin Chinchilla, de media vuelta y con un disparo que congeló a Mesén.
En ese pasaje del partido, los del sur mandaron. Situado a las espaldas de Otieno y Myers, Marvin cabalgó una y otra vez en tres cuartos de cancha. Pelota al pie, pique cuando las circunstancias lo ameritaban, empezó a alimentar con su futbol claro la certeza de la vulnerabilidad rojinegra en su corazón defensivo.
El africano Otieno se recibió como figura. Con sus piques en diagonal, zancada larga y trazo nítido, no solo sacó de posición a Espinoza, Chinchilla y Marín, sino que además se animó al remate. Mesén le desvió al saque de esquina un disparo de izquierda con pretensiones de red.
La Liga equilibró cuando Wílmer entró en juego, después del minuto 20. Espinoza tuvo el empate en un saque de esquina, pero su cabezazo torpe salió por encima del horizontal.
Bryce pudo estampar su nombre en los cartones, mas remató desviado, muy largo del poste derecho de Sequeira.
A Pérez lo perjudicó en este lapso el empecinamiento de Jimmy Yusseps y Dáger Villalobos en reventar a las gradas cuanto balón les llegaba. Lástima, porque era mejor cortar y salir tocando.
Alajuelense cayó herido de muerte al 45, con un golazo de Myers, de nuevo fraguado en el corazón del área manuda. El emblema de gol generaleño recibió desde la izquierda un centro diáfano de Chinchilla. Marvin, a quien los liguistas suponían en fuera de juego, cabalgó en soledad por ese costado, después de que un trabonazo de pelota entre Wílmer López y Michel, llegó manso a sus pies.
El 2 a 0 no definió el partido. Lo calentó, cuando Erick Jiménez capitalizó un despiste de Yusseps y puso la pelota lejos de Sequeira, con el 2 a 1 al 54'.
La Liga se alegró con el descuento, pero De León lo liquidó con un viejo conocido, Farlem Ilama, que de nuevo cabalgó a placer por el corazón de la defensa eriza, habilitado por Myers.
El Saltamontes esperó la salida desesperada de Mesén, y cuando Álvaro dio el paso, le filtró la pelota entre las piernas, para el 3 a 1 definitivo.
Una noche de verano, en el pujante Sur, un audaz estratega charrúa legitimó con goles un rumor que parecía temerario: el monarca tiene una zaga central vulnerable.