Moscú. La ciudad de Pekín logró hoy en Moscú la adjudicación de los Juegos del 2008, en una histórica decisión de la asamblea del Comité Olímpico Internacional (COI), que por última vez presidió Juan Antonio Samaranch.
El presidente del COI anunció la victoria de la capital del régimen comunista chino en la segunda votación de la asamblea reunida en Moscú.
Pekín obtuvo una mayoría absoluta de 56 votos, mientras que la canadiense Toronto alcanzó 22, París obtuvo 18 y la ciudad turca de Estambul, 9.
En la primera votación, había sido eliminada Osaka, por ser la que menos escrutinios consiguió, con 6.
La capital china ya se puso en cabeza en la primera votación con 44 respaldos, seguida de Toronto (20), Estambul (17) y París (15).
El sistema de voto fue electrónico.
Pekín se convierte de este forma en la segunda ciudad de un país comunista que organiza unos Juegos después de Moscú, entonces capital de la Unión Soviética, en 1980.
La candidatura de Pekín, una ciudad de 12 millones de habitantes, cumplió de forma contundente su condición de favorita, sin que pudieran modificar tal factor las protestas de pequeños grupos pro Tibet y defensores de los derechos humanos en Moscú, rápidamente abortadas por la policía rusa.
Con este triunfo, Pekín se resarce de la derrota sufrida en 1993 a manos de la ciudad australiana de Sydney, cuando perdió la última votación para organizar los Juegos del 2000 por dos votos.
La candidatura de París, que tuvo como bandera al jugador del Real Madrid Zinedine Zidane, partía con la desventaja de que el COI no suele conceder unos Juegos a dos ciudades seguidas de un mismo continente. Sólo hay un precedente: en 1952 cuando Helsinki sucedió a Londres.
Toronto suscitó los recelos de los miembros del COI de países africanos después de que su alcalde, Ben Lastman, hiciera días atrás unas "bromas" racistas sobre las costumbres de ese continente.
Osaka y Estambul nunca contaron en los pronósticos.
Los miembros del COI separaron hoy muy cuidadosamente la política de los deportes y ninguno de ellos hizo preguntas a la delegación de Pekín acerca de la situación de los derechos humanos en China en la exposición de su proyecto.
China jugó con habilidad la carta de que los Juegos pueden ayudar a mejorar las condiciones sociales de sus habitantes, incluidos los derechos humanos, y con la perspectiva de un mercado de más de 1.300 millones.
Sólo en Pekín, subrayaron, las inversiones en infraestructura suman 15.000 millones de dólares desde 1998.