Ayer todos tenían algo que decir. Y lo dijeron. Y buscaron en los anales del futbol para encontrar antecedentes. Mas, el protagonista de la triste historia calló.
Martín Palermo, el tipo del mechón rubio en la frente, había vivido su peor noche como profesional: por tres veces pateó un penal... por tres veces falló. Insólito.
Pero ya era otro día. "Me dicen los compañeros que están en el campamento de la Selección que se le vio a Palermo distendido, de buen humor, como si hubiese superado lo de los penales; aunque eso es algo que solo él sabe", comentó Ignacio Turín, de La Nación de Buenos Aires.
Muy diferente era la imagen del día anterior, con los ojos brillosos y la mirada perdida.
"Sus compañeros, para evitar cualquier cargada(que lo molestaran) colombiana, armaron una herradura para proteger a Palermo. Solo ingresó Jorge Bermúdez, su compañero de Boca, con quien intercambió camisetas. Después se perdió a toda velocidad en el vestuario", escribió Cristián Grosso, de La Nación después del partido.
Ayer Palermo solo trotó en la mañana e hizo ejercicios de recuperación, como el resto de los jugadores titulares.
Luego del almuerzo, jugó un poco de futbol-tenis junto con Guillermo Barros Schelotto, Diego Cagna y Juan Riquelme.
En ningún momento dio declaraciones pues, de acuerdo con Turín, la albiceleste se mantuvo aislada de la prensa desde el domingo. "Hasta hoy atenderán".
Con otro tono
La que no perdió la oportunidad de hacer leña del árbol caído fue la prensa paraguaya, que todavía no digiere el título de Futbolista del Año 1998, otorgado por El País de Uruguay, a Palermo.
"El Tronco de América falló tres penales" tituló Noticias. "Ya lo sabe todo el mundo: cuando Palermo dispara un penal hay que usar arcos quita y pone", se mofó el diario El Día.
En Argentina, el dolor era el tono predominante. La falta de tino del robusto delantero fue la noticia predominante en la prensa, escrita o electrónica. Aunque también cargaron la pluma contra la presentación global del seleccionado.
"Palermo nos dejó secos y enfermos", tituló Crónica, parodiando la letra de un tango; para apuntar que se trató de "un caso único en el mundo", en tanto La Nación habló de una "noche de fantasmas" (en clara alusión al 0-5 de 1993).
Y La Prensa no se anduvo con rodeos: "Impresentable por Palermo por errar tres penales; por Bielsa por dejárselos patear; el equipo por su actuación. (Fue un) papelón".
En Colombia optaron por la mesura y por destacar la juventud de su selección, sobre todo la de Johnnier Montaño, autor de un gran gol.
Aunque El Espectador sucumbió a la ironía: "Colombia 3, Palermo 0". "Tarde noche y loca. Era de no creer", apuntó El Tiempo.
El Observador de Uruguay revisó la historia y acotó que Palermo batió una marca que estaba en poder de Fernando Morena, el máximo anotador en la historia charrúa. En la Copa América de 1975, ante la misma Colombia, él desperdició dos penas máximas y luego fue expulsado.
Diego Maradona, como cuando era el capitán albiceleste, defendió a Palermo: "Me gustó mucho que haya agarrado los tres penales. Eso demuestra personalidad".
Ayer todo el mundo dio su opinión. O casi todo: Palermo optó por el silencio...