MANILA (AFP) Manny Pacquiao, todo un héroe en Filipinas, no quiso pronunciarse el miércoles sobre las probabilidades de verle pelear en breve con el británico Ricky 'Hitman' Hatton después de que el sábado por la noche en Las Vegas (Estados Unidos) diera una lección a Oscar de la Hoya.
Pacquiao asestó una verdadera paliza al mexicano-estadounidense, burlándose de pronósticos y apuestas, para poner al borde del precipicio al 'Golden boy'. Por eso, más que nunca se abre la interesante posibilidad de un combate con Hatton, que ya declaró estar dispuesto a pelear con el ganador.
"Mi trabajo consiste en entrenar y pelear", se limitó a decir Pacquiao a su regreso a Filipinas el miércoles. "Lo veré con los promotores", agregó.
El púgil de 29 años, que ya es una leyenda en su país al haber salido de la pobreza para alcanzar la cumbre más alta de su deporte, conquistó por completo el corazón de los filipinos con su demoledora victoria ante De la Hoya, que sufrió la peor derrota de toda su carrera.
Pacquiao sumaba su victoria número 48 frente a sus tres derrotas y dos empates.
"Esta victoria es una victoria para todos nosotros", declaró a los seguidores que le esperaban en el aeropuerto de Manila, antes de asistir a misa y de trasladarse al palacio de Malacanang para ser recibido por la presidenta filipina, Gloria Arroyo.
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