José Adrián Bonilla lo dice sin dudar, en su etapa como ciclista profesional nunca se vio obligado a buscar un trabajo para combinarlo con el deporte. Su bicicleta fue la herramienta que le dio de comer.

Difícilmente hoy un pedalista del pelotón nacional puede decir lo mismo. Ser asalariado es una excepción y son pocos los que reciben un monto específico mes a mes.
Muchos califican este momento como el más crítico del ciclismo en Costa Rica a pocos días del inicio de la Vuelta número 55. El mismo Champú lo ve así.
“Pregunte a cualquiera de esos corredores si cotizan como ciclistas; el que te diga que sí, te está mintiendo”, dice Bonilla.

Su último año como corredor fue en 2013 y aún en ese momento, recuerda, eran varios los que vivían solamente del ciclismo.
Hay factores predominantes para que hoy eso no sea así. La situación económica del país, casos de dopaje y ausencia de una figura fuerte en el pelotón.
Pese a que aparecen nuevos patrocinadores, otros se han ido. Por ejemplo, Extralum y Tierniticos abandonaron la disciplina luego de que todos sus ciclistas dieran positivo en un control antidopaje en la Vuelta a Costa Rica del 2017.
Pese a estas circunstancias, hay un aumento de pedalistas en carretera. Esta percepción se evidencia en el comercio de bicicletas e indumentaria, así como en el aumento de personas que pagan por un plan de entrenamiento.
Eso sí, se trata de atletas con un perfil completamente diferente, no son futuros élite. Son adultos, quienes buscan un estilo de vida saludable.
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"Esto hace que la industria del ciclismo como tal crezca, pero no se ve reflejado en apoyo a los deportistas de alto rendimiento", analiza Yurandir Leandro, técnico del equipo Scotiabank Nestlé Métrica.
Desde su punto de vista, es ahí donde se debe trabajar.
"Se debe ver de qué forma logramos que la gente motivada sea un mercado meta para empresas y lleguen a ese mercado mediante deportistas de alto rendimiento, quienes al final pueden decir si una marca de bicicletas es buena o no", añadió.
Su equipo, actualmente el de más trayectoria en el pelotón, acaba de verse beneficiado con el aporte de Scotiabank, pero le ha tocado vivir épocas difíciles.

Uno de sus integrantes, José Vega, de 32 años, recuerda que anteriormente sí se gozaba de un salario.
“En lo personal ha sido un poco complicado porque uno viene acostumbrado a conseguir un salario mensual; sin embargo, no bajamos la cabeza. Ha sido un año atípico a años anteriores, porque uno no sabe qué va pasar, y esto llega a motivar y tratar de hacer las cosas mejor”, comentó.
Al menos el 80% del equipo tiene un trabajo o está enfocado en estudios y en el equipo les dan una “retribución económica” de acuerdo a las carreras disputadas, agrega Óscar Herrero, director deportivo de esta escuadra.
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Algo similar sucede en el equipo Colono, y lo definen como una ayuda económica. Ninguno es asegurado como trabajador ante la Caja Costarricense de Seguro Social.
Eso sí, el aporte económico se ha mantenido durante todos los meses del año.
“Reunimos fondos para sustentar al equipo. Con salarios ya sería un equipo profesional y nosotros somos amateur. No se tiene un presupuesto gigante”, señala Giovanni Bermúdez, director deportivo y entrenador.
Uno de sus ciclistas es Carlos Andrés Brenes, quien sostiene que esa es su principal fuente de ingreso, aunque también debe apoyarse en otras. Trabaja como freelance en mercadeo y publicidad.
“Hay que buscar cómo ganar un poco más. Me puedo sostener porque tengo entradas externas, y estudio, pero una persona solo de ciclismo no vive, más si tiene otras responsabilidades”, dijo el brumoso.
Sí hay casos de pedalistas asalariados. Por ejemplo, Orlando Quesada, del equipo Pollos Don José Múltiples Corella. Él comentó estar asegurado por la empresa Múltiples Corella, aunque en los meses de pocas carreras aprovecha para ir a trabajar a Estados Unidos.
Dopaje. Si los casos de dopaje han influido o no, deja opiniones encontradas. Para algunos tienen repercusión directa, porque ninguna marca quiere verse manchada, pero otros lo ven como excusa.
Manuel Sandoval, director de Facturar, patrocinador del equipo Team Costafrut Facturar CR, ha vivido en carne propia las consecuencias de esta situación, pese a no estar directamente involucrado.
Su equipo apenas cumple un año en el pelotón, pero al momento de buscar más patrocinadores, el dopaje siempre sale a la luz.
"Es un tema que se lo tiran a uno de frente, dicen que en algún momento les llamó la atención invertir en ciclismo, pero ha pasado tanto que les da miedo si alguien sale dopado", comentó.
En su equipo la mayoría son jóvenes y lo que intentan es inculcar la importancia del juego limpio.

Diego Mena, del conjunto novato Java Cycling Team, incluso señala que necesitan ser cuidadosos al hablar con los posibles patrocinadores, porque el dopaje se ha convertido en "grandes piedras del camino para que vuelvan a creer en el ciclismo".
Su escuadra es apoyada por Ciclo Sogo, distribuidor de bicicletas Java, y aunque se cubre todo lo relativo a uniformes, hospedaje y alimentación, no alcanza para darle dinero a los ciclistas.
Para un equipo no se trata solo de la Vuelta, porque para llegar a ella debe estar vigente durante todo el año, y varias de esas competencias son fuera del Área Metropolitana.
Esto siempre ha sido así, pero además desde este año la Federación Costarricense de Ciclismo implementó un ranquin y solo los primeros ocho conjuntos clasificaron a la carrera más importante del año y once quedaron fuera.
La nueva medida se vio con buenos ojos en cuanto a competitividad, pero esto también afecta a algunas marcas que no se podrán exponer en la Vuelta a Costa Rica.
