
Solo un accidente podía frenar la combatividad de Emilio Molina, el ciclista que portaba el dorsal 41 en la Vuelta a Costa Rica y que este sábado tuvo que abandonar la competencia en Guápiles.
Tomar esa decisión no fue fácil, el doctor Khalil Valverde atendió al pedalista de Canet Múltiples Corella y le recomendó al corredor que se fuera a hacer unas placas.
Molina estaba tendido en el piso, pero apenas escuchó eso hizo el esfuerzo para levantarse y de inmediato se puso el casco, los lentes, se subió a la bicicleta y dio más pedalazos.
Sin embargo, los golpes dolían, tanto como la idea de tener que retirase y llegó el momento en el que sentía que ya no podía más.
"Fue una caída bastante dolorosa, en la zona lumbar. Hice un gran esfuerzo", manifestó el pedalista cuando se bajó de la bicicleta, en medio de aplausos y se retiró.
Casi no podía caminar, continuar pedaleando esos kilómetros tras la caída afectó más al pedalista que se había teñido su caballera oscura con un tono rubio total.
Este domingo, Molina da fe de que el casco le salvó la vida, pues se resquebrajó al amortiguar el golpe.
El corredor publicó en su Facebook una foto de ese casco, con la leyenda: "Porque para muchos es un adorno".
"Muchas gracias a todas las personas que han estado pendientes de mi estado de salud, y no hay mejor forma que expresarlo por este medio", reseñó Molina.
Y agregó: "Me encuentro en cama con bastante dolor a nivel lumbar, afectando el sacro y una pequeña desviación vertebral, falta por realizar placas en la cabeza para descartar cualquier problema. De verdad muchas gracias a todos, los espero en la Vuelta 2017".
