CIUDAD DEL CABO. (AFP). David Villa honró su apodo "Maravilla" al lograr su gol número 42 en 62 partidos con España, este martes ante Portugal por los octavos de final del Mundial-2010 en Ciudad del Cabo (1-0) y ahora está a dos de Raúl, máximo artillero de la historia de la Roja con 44 en 102 duelos.
Villa gritó en el minuto 63 más fuerte que nunca su diana ante los lusos, un tanto que permitió liberarse de presiones a la Roja, que hasta ese momento la pasaba mal en un partido cerrado con escasas situaciones de gol, pero que generalmente iban en sentido del arco de Iker Casillas.
Además, Villa puede enorgullecerse por haber causado la primer derrota en 19 partidos al hilo a la Selecçao y a su portero Eduardo.
Este tanto también permite al "Guaje", nuevo atacante del Barça, adquirido por 40 millones de euros al Valencia antes de comenzar el torneo, alcanzar en la punta de la tabla de goleadores al argentino Gonzalo Higuain y al eslovaco Robert Vittek con cuatro tantos.
Otro hecho para festejar en casa de Villa es que ya marcó un gol más que en Alemania-2006, cuando la Roja se despidió en octavos ante Francia.
En la historia de máximos artilleros en la historia de los Mundiales del fútbol español, Villa, de 28 años, fortalece su liderazgo con 7 dianas, quedando por delante de las leyendas Emilio 'Buitre' Butragueño, Fernando Hierro, Fernando Morientes y Raúl, todos con 5.
Las casas de apuestas en España lo habían anticipado, al pronosticar que Villa iba a ser el máximo artillero del certamen en Sudáfrica, después de consagrarse goleador de la Eurocopa-2008, en la que España fue campeón.
El Guaje va en buen camino, aunque ahora tendrá que volver a sacar punta a su botín ante Paraguay, en duelo por un boleto a semifinales el sábado.
Este martes en Ciudad del Cabo, el ex Valencia puso en aprietos en el minuto 7 a Eduardo con un remate. Después tuvo dificultad para encontrar espacios, hasta que una genialidad de Andrés Iniesta y Xavi Hernández, sus futuros compañeros en el Camp Nou, lo dejaron de cara al gol en el 63.
En el minuto 58, Fernando Torres, su compañero de gloria camino a Viena, salió por Fernando Llorente y el ataque pareció recobrar fuerzas, paradójicamente.
Sin Torres, Villa fue el hombre de referencia sin dudas en el ataque. Tuvo más espacios y fue el atacante a buscar siempre desde las botas de Xavi e Iniesta.
Villa pudo estirar en el minuto 77, hasta que el técnico Vicente del Bosque lo sacó para el aplauso de la grada en el 88, sabiendo que había hecho bien la tarea: el gol, como siempre.