Johannesburgo, (AFP). Uruguay buscará quedarse con el tercer puesto en Sudáfrica-2010 tras su heroica derrota ante Holanda por el pase a la final (3-2), un logro que daría más lustre a su condición de mejor equipo latinoamericano en la Copa del Mundo de este año.
Los celestes, que fueron más que un hueso duro de roer para la 'Naranja' el martes en la semifinal en Ciudad del Cabo, chocarán el sábado en Port Elizabeth con el perdedor del duelo entre España y Alemania, este miércoles en Durban.
"Esto todavía no terminó, el sábado hay un nuevo partido, hay un prestigio, una imagen y queremos estar en el podio", dijo el atacante del Botafogo de Brasil Sebastián Abreu.
Aunque no pudo reeditar sus títulos planetarios de 1930 y 1950, éste último con el célebre 'Maracanazo', Uruguay fue de lejos la mejor selección de América Latina en Sudáfrica, cayendo ante Holanda, con su mejor estilo y con las botas puestas.
Los sudamericanos descontaron para el 3-2 sobre el final a través del lateral derecho Maxi Pereira, y en la reposición se jugaron los restos en el área rival haciendo sufrir más de lo esperado a los holandeses, mayoritarios entre los más de 62.000 espectadores de esta batalla.
Para la posteridad quedará la hipótesis de otro desenlace si el delantero estrella Diego Forlán hubiera jugado a plenitud y no con la lesión muscular que mermó su rendimiento y que finalmente lo sacó del partido a los 84 minutos.
A pesar de ello el rubio artillero del Atlético de Madrid anotó el primer gol de zurda (41) y llegó a cuatro en su cuenta personal, ubicándose en el segundo lugar de la tabla de artilleros detrás del español David Villa y el holandés Wesley Sneijder, cada uno con cinco.
También para la historia quedará la pregunta sobre el resultado si Forlán hubiera tenido al lado al peligroso Luis Suárez (Ajax de Ámsterdam), que suma tres goles en el Mundial y no pudo jugar al haber sido expulsando en el cotejo de cuartos contra Ghana.
Igualmente, si la Celeste hubiera contado con el liderazgo del defensa central y capitán Diego Lugano (Fenerbahce, Turquía), que se perdió el duelo por un esguince de rodilla sufrido ante los ghaneses.
Suárez podrá actuar en Port Elizabeth, mientras que Forlán y Lugano dijeron confiar en su recuperación.
Pero de cualquier modo queda la certeza de que Uruguay, sin haber sido invitado a la fiesta con traje de favorito, como dijera el seleccionar Oscar Tabárez, cumplió con creces la representación del fútbol latinoamericano, en contraste con equipos como Brasil y Argentina, que dominaban las apuestas.
Brasil cayó en cuartos ante Holanda (2-1) con un juego que muchos tildaron de tacaño para un país con inmensa virtud futbolística, mientras que el cuadro de Diego Maradona fue despachado por Alemania en la misma instancia con una estrepitosa goleado 4-0.
Tras un arranque prometedor, la albiceleste dejó la sensación de no ser más que una suma de talentos individuales, sin un enlace más allá de la propia figura emblemática del 'Pelusa'.
Un caso aparte fue el de las selecciones de Paraguay y Chile, que cayeron en cuartos y octavos con España (1-0) y Brasil (3-0), respectivamente, mostrando oficio y amor propio, y alentando la ilusión de un 'boom' sudamericano.
Los paraguayos, por lo demás, lograron su meta de franquear por primera vez la segunda ronda en ocho participaciones mundialistas.
No ocurrió así con México, que revivió ante Argentina (3-1) la maldición de los octavos pese a la propuesta ofensiva del técnico Javier Aguirre, ni con Honduras, que se despidió en primera fase con apenas un punto y sin anotar, en una difícil llave con España, Chile y Suiza.
De ese modo, Uruguay librará su última batalla por el honor del fútbol latinoamericano, que había prometido defender con orgullo antes de pagar cara su derrota ante la 'Oranje'