Fiorella Masís. 7 mayo

Cuando Jennifer Morales se vio en el piso pensó que el objetivo por el que fue a esa carrera de ciclismo de ruta se había diluido. La estaba viendo quien hoy es su entrenador, Alexander Sandoval, y quería convencerlo.

Jennifer Morales es buena escaladora y especialista en contrarreloj, lo que la ha llevado a ganar medalla de oro en el Centroamericano y plata en el Panamericano. Foto: Cortesía Jennifer Morales
Jennifer Morales es buena escaladora y especialista en contrarreloj, lo que la ha llevado a ganar medalla de oro en el Centroamericano y plata en el Panamericano. Foto: Cortesía Jennifer Morales

"Ahí yo dije: 'ya no me va a entrenar', pero al final él vio que yo terminé", recuerda la pedalista de 21 años.

La herida en la pierna, que después requirió de cinco puntadas, no fue impedimento para concluir la prueba de 90 kilómetros y dejar un buen sabor de boca a Sandoval.

A partir de ese momento, en febrero de 2018, comenzó una relación deportiva que se mantiene con buenos frutos.

"Jeny tiene la habilidad y la hemos tratado de orientar, para que vaya subiendo gradas. Como ella hay varias, pero no tienen la disciplina u otras la orientación y se pierden en el camino", asegura Sandoval.

El talento fue su carta de presentación en un deporte que practicó de niña.

Sin embargo, la oriunda de Grecia se alejó de la bici y apenas hace tres años retomó el ciclismo de forma recreativa, luego de que su hermano comprara una bicicleta.

Estuvo rodando sin una programación establecida, hasta que conoció a Sandoval y empezaron a llegar los éxitos.

Subcampeona panamericana de contrarreloj (sub-23), campeona centroamericana de contrarreloj y ruta (sub-23), tercer lugar de esa misma categoría en Vuelta Femenina a Costa Rica y participaciones en vueltas a Colombia y Guatemala.

Jennifer Morales (izq.) durante la premiación del Panamericano 2019.
Jennifer Morales (izq.) durante la premiación del Panamericano 2019.

Esa es parte de su carta de presentación. En un corto tiempo, el ciclismo le ha permitido varias alegrías.

Hubo un cambio drástico para ello. Todo su entorno empezó a girar en el mundo de los pedales. Sandoval destaca el talento de su pupila tanto como el compromiso.

Morales asegura que cuando su entrenador le dice la cantidad de kilómetros que le tocan por día no hace ni más ni menos; por ejemplo 150 o 200, una cifra normal en un día. Creyó en él desde el primer día y lo sigue haciendo.

Uno de sus primeros consejos fue que bajara cinco kilos de peso, al mismo tiempo apareció el gimnasio, trabajos específicos en velódromo, planos, etc.

"Jeny no ha dejado de crecer", asegura Sandoval, quien la define como una escaladora, pero también esprinter y rodadora.

"Eso hace la diferencia con otras, que son solo esprinters o escaladoras, por su morfología tiene características de escaladora; no andaba tan bien en plano, pero lo comenzamos a desarrollar".

Convertirse en atleta de alto rendimiento también le generó miedo.

“Me costó creer en mí. Pensaba que iba a ser imposible porque todas tenían mucha experiencia y creía que me iba a cortar del grupo, pero poco a poco fui tomando experiencia y acomodándome a las carreras”.

Aquella caída fue el inicio de una meta que se hace grande y más de un año después, los gajes del oficio la volvieron a poner donde los ciclistas nunca quieren estar.

Morales se quebró la clavícula y se fracturó la glena (articulación), el viernes, durante la prueba de ruta del Panamericano de Ciclismo, apenas en la primera de seis vueltas.

La operaron el sábado en la Clínica Biblíca y ahora deberá tener al menos dos semanas de reposo.

Cuando esté recuperada, su primer gran objetivo será la Vuelta Femenina a Costa Rica, en julio.