Los ensayos indican que los deportistas estarían expuestos a virus capaces de enfermarlos al grado que no podrían competir.

 30 julio, 2015
La remera brasileña Fabiana Beltrame, que ha participado en tres olimpíadas, se entrenó en el lago Rodrigo de Freitas al amanecer, pese al riesgo de adquirir un virus.
La remera brasileña Fabiana Beltrame, que ha participado en tres olimpíadas, se entrenó en el lago Rodrigo de Freitas al amanecer, pese al riesgo de adquirir un virus.

Deportistas acuáticos que se preparan para los Juegos Olímpicos de 2016 se han entrenado durante meses en las aguas contaminadas en las que se realizará la justa de Río de Janeiro. Muchos creen que el cambio de sede a esta altura los dejaría en desventaja, aunque los análisis de la calidad de agua realizados por la agencia AP revelan una alta probabilidad de que los competidores queden expuestos a virus.

La AP publicó este jueves los resultados de un estudio realizado a lo largo de cinco meses que se concentró específicamente en los virus presentes en las sedes donde se realizarán las competencias de remo, navegación a vela, windsurf, triatlón y natación en aguas abiertas.

Los ensayos indican que los deportistas estarían expuestos a virus capaces de enfermarlos al grado que no podrían competir. Los atletas olímpicos que competirán en deportes acuáticos seguramente entrarán en contacto con virus capaces de causarles enfermedades y que en algunos análisis alcanzaban un nivel 1,7 millones de veces superior a lo que sería considerado aceptable en una playa del sur de California.

El doctor Richard Budgett, director médico del Comité Olímpico Internacional con sede en Suiza, dijo que los organizadores locales habían aplicado los métodos establecidos por la Organización Mundial de la Salud para descubrir la presencia de bacterias, pero no la de virus.

El COI no ha hecho planes para pedir el cambio de sedes, pero dijo que seguiría vigilando las pruebas de calidad de aguas.

"La Organización Mundial de la Salud y otros nos han asegurado que no existe un riesgo significativo para la salud de los atletas", dijo Budgett.

"Evidentemente, habrá algunos individuos que sufrirán infecciones, pero es cuestión de evaluar el riesgo de manera realista y comprender que habrá muchas competencias en estas sedes", añadió.

A los deportistas, entrenadores y autoridades deportivas consultados les resultaba difícil evaluar el riesgo que surge de las investigaciones y no modificaron sus planes para competir en eventos inminentes de entrenamiento.