Juan Diego Villarreal. 31 julio

Andrea Carolina Vargas ganó oro en los 100 metros vallas

Salió con todo. Saltó la primera valla y apena tuvo tiempo para atacar la segunda, volvió a impulsarse y se adueñó del control de la carrera en el cuarto obstáculo, para tomar confianza e imponerse a las seis restantes, y cerrar con el alma y darle así la primera presea de oro a Costa Rica, en los Juegos Centroamericanos y del Caribe de Barranquilla 2018,

Andrea Carolina Vargas, una puriscaleña de 22 años, puso a nuestro país en lo más alto del podio de las justas regionales al triunfar en el evento de los 100 metros con vallas, en una electrizante competencia, con un tiempo de 12 segundos y 90 centésimas.

La puriscaleña se convirtió en la primera mujer en darle una presea dorada en las justas regionales a nuestro país. Para valorar la gesta basta un dato: Vargas es la única mujer costarricense en la historia que gana oro en el atletismo de estos juegos, que desde 1926 reúnen a los países con costas en el Caribe.

La nacional superó en la final a Vanessa Clevervaux de Haití (13:07) y a Jeanine Williams de Jamaica con (13:11). La cuarta casilla fue para la venezolana Génesis Romero (13:18), seguida por Eliecit Palacios de Colombia (13:28), Jenea Stasia de Guyana (13:40) y Kierre Kamille de Barbados (13:48).

El crono realizado por la atleta de 22 años es además nuevo récord, tanto nacional como centroamericano, superando el 12:95 que había conseguido el pasado 13 de julio, durante el campeonato regional que se realizó en Ciudad de Guatemala, Guatemala, donde fue elegida como la mejor atleta del torneo.

(Video) ¿Quién es la ganadora de la primera medalla de oro para Costa Rica en Barranquilla 2018?

Su triunfo es gracias a la dedicación y el esfuerzo de una joven que este año se graduó como abogada, es madre y entrena regularmente en la pista del Estadio Luis Ángel Calderón de Puriscal. Ahí se prepara en un circuito de asfalto, deteriorado y con algunas grietas, en el que utiliza improvisadas vallas hechas de PVC, confeccionadas por su papá, porque solo puede entrenar una vez a la semana en el Estadio Nacional con todas las comodidades

Vargas es entrenada por su madre Dixiana Mena desde su época juvenil. El vínculo de su mamá y la pista se dio en unos Juegos Centroamericanos en San Salvador, El Salvador, en 2012, cuando doña Dixiana vio a su hija llorar por no poder hacer las marcas que ella quería. Desde entonces empezó a guiarla en los entrenamientos e incluso le diseñó, años después, diferentes rutinas para que pudiese entrenar a pesar de su embarazo prematuro y así no dejara el atletismo.

Entonces la disciplina del atletismo empezó a ser un asunto familiar, porque recibió el apoyo de su madre Dixiana, su padre Juan Manuel, su hermano Alejandro, así como su esposo José David Jiménez, quien también se encarga de cuidar a la pequeña Avril, hoy de tres. Los horarios y los días se basan en el deporte para toda la familia que se organiza y apoya para que todo salga a la perfección.

El entrenamiento en solitario de Andrea pasó a ser compartido por su hermana Noelia, quien con 18 años compitió a principios de mes en el Mundial de Tampere, Finlandia, en los 10.000 metros marcha, donde conquistó el noveno puesto.

Antes de la Selección mayor, la chiquilla que le pidió a su madre ser entrenadora figuró en los Juegos Nacionales en las pruebas múltiples o heptatlón, y ya se veía su categoría y el dominio de la pista, que fue pulido con los años y con el continuo entrenamiento.

El año anterior, en cuatro oportunidades al hilo, Vargas había roto su propio récord nacional en el evento de las 100 vallas, pasando de 13:59 en mayo a 13:31 en noviembre, semanas antes de los Juegos Centroamericanos de Managua 2017, celebrados en diciembre pasado, donde volvió a bajar su crono en 13.12, lo que significó también un nuevo registro para las justas del Istmo,

Este año había demostrado una vez más su progresión participando en la prueba de los 60 metros con vallas en el Campeonato Mundial bajo techo de Atletismo, que se realizó en Birmingham, Inglaterra, en marzo.

La medalla de oro de Andrea es apenas el primer paso de la abogada y madre, quien sueña con representar a Costa Rica en los Juegos Olímpicos de Tokio 2020.