
El costarricense José Pablo Elizondo se rozó con la élite mundial al concluir en el octavo lugar de la final de los 400 metros lisos en el Campeonato Panamericano de Atletismo, que se realiza en el Estadio Nacional.
Elizondo, oriundo de Pueblo Nuevo de Cajón de Pérez Zeledón terminó en el octavo lugar (último) con un tiempo de 47 segundos y 64 centésimas (47.64), compitiendo ante las mayores promesas de América y el mundo en este evento.
El ganador de la medalla de oro fue el estadounidense Justin Robinson (45.04), quien este año se convirtió en el atleta más joven de la historia en correr en menos de 45 segundos los 400 lisos, pues lo hizo en 44.84. La presea de plata le correspondió al canadiense Myles Misener- Daley (45.62), quien mejoró su marca de la temporada la cual era de 45.71, con la cual se ubicaba como cuarto del planeta.
Mientras tanto, el bronce fue para el jamaiquino Bovel McPherson con 45.97 y su compatriota Antonhy Cox fue cuarto con 46.12. Los cuatro primeros de la prueba se ubican entre los 15 mejores atletas juveniles del mundo en su competencia.
En la mañana del viernes, José Pablo selló el boleto a la gran final, tras ubicarse en la segunda casilla del segundo heat eliminatorio, en el cual logró un crono de 46.89, lo que constituyó un récord nacional de la categoría. Además, mejoró el 47.26 que había conseguido en los anteriores Juegos Deportivos Nacionales.
El deportista debe viajar casi una hora desde su pueblo natal para entrenar en el Polideportivo de San Isidro de El General; no obstante, realizó un gran esfuerzo para ubicarse entre los ocho mejores de la competencia, siendo la excepción en la primera jornada, en la que los nacionales quedaron fuera en la primera ronda.
En el pasado Campeonato Centroamericano mayor en Managua, Nicaragua, a pesar de su edad alcanzó la cuarta casilla con un crono de 47.78, mientras que en el Centroamericano y del Caribe Universitario alcanzó la medalla de oro con 48.20, por lo que en las justas continentales demostró su evolución.
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Sin embargo, lo logrado por Elizondo dista mucho de la realidad de los atletas nacionales que compiten en el Panamericano, quienes a pesar de su esfuerzo no lograron avanzar más allá de la primera ronda.
Por ejemplo, Deisheline Scott logró un récord nacional Sub-20 en el lanzamiento de bala con un registro de 12.56 metros, pero quedó lejos de la lucha por la presea dorada.
En el lanzamiento de martillo, Dylan Suárez no avanzó a la segunda ronda y quedó fuera de la competencia al cometer faltas en sus tres lanzamientos.
En los 100 metros lisos femeninos, Keylin Pennant (11.89) y Sofía Tanner (12.86) se ubicaron en las posiciones 14 y 17 respectivamente, tras correrse sus respectivas mangas, quedando muy lejos de los puestos de clasificación.
Finalmente, en los 100 metros lisos masculinos, Kayle Farguharson (10.86) y Timothy Powell (10.87) se ubicaron en los puestos 19 y 21, entre 25 competidores.
Marvin Ramírez, experimentado entrenador nacional, comentó que es claro que al Panamericano asistieron potencias como Estados Unidos, Canadá, Jamaica y Brasil, mientras que nuestro país no tiene infraestructura ni un proyecto donde se capaciten y peguen a los entrenadores o bequen a los atletas para que se dediquen a tiempo completo a entrenar, como sí ocurre en otras naciones.
“Nuestros jóvenes entrenan entre cuatro y cinco veces por semana o cuando pueden, porque deben hacer frente a sus estudios, tienen exámenes o la gira de la universidad, que no los dejan obtener el nivel adecuado para estas competencias. Es claro que tenemos atletas talentosos, pero falta que las entidades deportivas se identifiquen con los entrenadores y atletas. Incluso, estos jóvenes no tenían uniformes nuevos para el evento, por lo que tuvieron que competir con uniformes que les dieron de otras competencias”, dijo Ramírez.
