Polokwane (AFP). La selección paraguaya buscará el pase a octavos y confirmar la buena serie de los equipos latinoamericanos, el jueves en la última fecha por el Grupo F en Polokwane, frente a la cenicienta del Mundial sudafricano, Nueva Zelanda, que intentará hacer historia.
Con cuatro puntos sumados en los dos partidos anteriores, el equipo paraguayo podría terminar primero de grupo en caso de victoria y evitar un probable y complicado cruce con Holanda en octavos, aunque un empate también le daría acceso a la siguiente ronda.
Los 'guaraníes', que empataron 1-1 con Italia y derrotaron a Eslovaquia 2-0, están a un paso de volver a clasificarse para octavos, después de caer en la fase de grupo en Alemania-2006, una cota que ya alcanzaron en Japón-Corea-2002 y Francia-1998.
En el flamante estadio Peter Mokaba de Polokwane, Paraguay se enfrentará a un equipo neozelandés envalentonado por su empate 1-1 con Italia, el mismo resultado que logró en su debut contra Eslovaquia, y podría hacer historia si consigue su primer boleto para octavos.
Para este partido, el técnico argentino de Paraguay, Gerardo Martino, se verá forzado a efectuar algunos cambios debido a las lesiones y las tarjetas amarillas.
El central Antolín Alcaraz, autor del gol en el empate 1-1 contra Italia, sufrió un esguince de tobillo en el partido contra Italia y está en duda para el duelo con los neozelandeses.
El delantero Oscar Cardozo, que milita en el Benfica (Portugal), también se quejó de un dolor tras el partido contra los campeones del mundo, pero ya pudo participar el lunes en una práctica de fútbol de 30 minutos en la concentración de Balgowan, vecina de Pietermaritzburg.
El combinado albirrojo también mantiene bajo observación al volante del Wolfsburgo de Alemania Jonathan Santana, quien sufrió una contractura en el muslo izquierdo jugando contra Italia.
El técnico Martino también tiene que decidir si envía a la cancha o no a dos hombres clave en el esquema guaraní, los volantes Enrique Vera y Víctor Cáceres, amonestados contra Eslovaquia e Italia, respectivamente, y que si suman otra amarilla se perderían el partido de octavos de final.
Interrogado sobre la estrategia contra los neozelandeses, el defensa central del Sunderland de Inglaterra Paulo da Silva recordó que el equipo tiene hombres lesionados y amonestados, pero fue optimista al indicar que "seguramente el cuerpo técnico tendrá a disposición a los 23 jugadores".
El técnico neozelandés Ricki Herbert ya avisó que su equipo dará todo para pasar a octavos. "Vamos a ser muy difíciles de ganar, se lo digo. Es fantástico, los chicos se lo merecen y la nación va a estar con nosotros en el tercer asalto", declaró.
Herbert ha atravesado muchas dificultades en su cargo antes de llegar a Sudáfrica, hasta tal punto que algunos comentaristas deportivos de su país manifestaron que Nueva Zelanda no merecía un lugar en el Mundial.
"Todo es posible y ahora estamos haciéndolo bien para un equipo que no debería estar jugando un Mundial", aseveró el técnico, acallando las críticas recibidas. "¿Cuánto tiempo tengo que decirlo? Estos jugadores siguen respondiendo y lo han hecho una vez más", adujo Herbert.