
Si se habla de la historia de la natación de Belén, de cómo surgió, por qué formó tantos campeones y las razones de esa innumerable cosecha de medallas con tantos prospectos en Juegos Deportivos Nacionales y otros eventos, el nombre de Juan de la Rosa Murillo no puede pasar desapercibido.
Hoy, el deporte está de luto, luego de que el viernes falleciera el hombre que se entregó en alma, vida y corazón para impulsar el deporte que tanto amó, primero como nadador y desde hace 39 años como entrenador, no solo en Costa Rica, sino en Guatemala también.
Como técnico, no solo exigía más en quienes realmente tenían potencial para alcanzar un podio, sino que también fue una de esas personas que logró quitarles el miedo a muchos, convenciéndolos de que se tiraran al agua y que más allá de los temores, aprendieran a nadar.
Alguien que lo conoció muy bien es Juan Manuel González, quien actualmente preside la Federación Costarricense de Ciclismo (Fecoci), pero que desde hace años asumió el rol de dirigente en la natación.
En su perfil de Facebook, González narró cómo fue que se produjo el ingrato desenlace de su amigo.
“Eran las 8:39 a. m. cuando recibí un WhatsApp de Juan, de este viernes 8 mayo del 2020, en el que me dijo: ‘Buen día, estoy recogiendo víveres para los trabajadores del Ojo (de Agua) y los de afuera’. Además, me mandó una foto de dos diarios de ¢8.920, canasta básica, ahorro máximo dicen las dos bolsitas que me imagino había recogido en la mañana. Miré el mensaje y dije: ‘Oh Juan, me mostró la obra pero no me pidió nada’. El sabía que su amigo le iba ayudar, no le conteste porque a esa hora iba para una reunión de lo que él y yo amábamos: la natación”, relató.
También cuenta que los hechos sucedieron muy rápido. Primero algunas llamadas de ese círculo cercano, informándole que a su amigo lo atropelló una moto. Tan solo 15 minutos después su teléfono sonó de nuevo, con la triste noticia del fallecimiento.
“La muerte de mi amigo me agarró a escasos 100 metros de su casa, sentí un vacío y unas lágrimas bajaron por mis mejillas, me levanté y fui a su casa, el destino quiso que en este día, por cuál razón, no lo sé, estuviéramos cerca el uno del otro”.
Natación Belén también hizo un relato de quién fue Juan de la Rosa Murillo, al recordar que en la década de 1970, fue un excelente tenista y muy buen nadador.
“En el año 1976 se dedicó a su tarea de formador de atletas y fundó la Escuela de Natación Ojo de Agua, base de la natación belemita. En los primeros juegos nacionales en Palmares en 1979 no nadó, porque no se pudo terminar la piscina, pero en los segundos Juegos, en Turrialba, ganó medalla de oro en los 100 metros combinados”, destaca el perfil oficial de Natación Belén.
Recuenta que él finalizó su carrera de profesional en Ciencias del Deporte en la Universidad de Costa Rica y no se conformó con eso, porque partió a Japón a especializarse en la natación.
“A su regreso en el año 1984 se hizo cargo de la Asociación Belemita de Natación. En el año 1984 Juan regresó con Belén y lo hizo campeón de los Juegos Nacionales en cinco años consecutivos. Además, llevó a Belén a obtener su primer campeonato federado (1987), venciendo en esa oportunidad por cinco puntos al Club Cariari”.
Posteriormente, se metió de lleno en la construcción de las instalaciones deportivas belemitas, lo que hoy es el Polideportivo, junto con Juan Manuel González, Ángel Zamora y otros notables dirigentes, quienes pusieron todo su empeño para concretar el anhelo de contar con una piscina.

“Fue el entrenador líder, de Costa Rica y de Guatemala en cinco olimpiadas, fue entrenador nacional en múltiples torneos mundiales organizados por la FINA. Actualmente era el responsable del proceso de licenciamiento de entrenadores de la Federación Costarricense de Deportes Acuáticos (Fecoda). Belén te agradece lo que hiciste por el cantón y Costa Rica te agradece lo realizado para el país. Tuviste una vida intensa, llena de logros y satisfacción”, versa en el sentido mensaje.
El nadador Cristofer Lanuza contó que Juan de la Rosa Murillo fue como un papá para él y que siempre le estará muy agradecido por todo lo que hizo cuando lo dirigió.
“Tanto en la parte deportiva como con sus consejos de vida. Fue el único que creyó en mí. Gracias a su trabajo tuvimos grandes experiencias por todo el mundo. Me quedo con lo bueno que compartimos y vivimos, como cuando se tiró al agua después del oro en Juegos Centroamericanos”, expresó Lanuza.
