Fanny Tayver Marín. 29 octubre
María José Vargas correrá en 2021 con el equipo Astana, que tiene su sede en Italia, pero el capital es de Kazajistán. Fotografía: Cortesía
María José Vargas correrá en 2021 con el equipo Astana, que tiene su sede en Italia, pero el capital es de Kazajistán. Fotografía: Cortesía

María José Vargas se siente muy ilusionada con el gran reto que se avecina, porque a partir de 2021 correrá con el Astana.

Se trata de un equipo de categoría UCI Women’s Team, el nivel más alto del ciclismo femenino de ruta a nivel mundial.

La pedalista oriunda de Miramar, Puntarenas, militaba en el equipo continental mexicano Swapit Agólico y en vista de que esa formación no continuará, el director David Plaza intercedió para colocar a algunas de sus muchachas.

Él movió sus contactos y logró que el Astana fichara a tres de las pedalistas que tenía, incluida la costarricense de 24 años.

“Me siento muy feliz, el Astana tiene muchísima historia. Algo muy importante es que es un equipo Pro en Europa, siempre está dentro del top 10 del ranquin UCI de los equipos femeninos y, por lo general, las corredoras que salen de este equipo es para equipos todavía más grandes, algo que me tiene muy motivada”, manifestó Vargas en charla con La Nación.

Ella sabe que todo dependerá de cómo sea su rendimiento, pero está dispuesta a darlo todo en carretera, como siempre.

“Astana es un gran equipo, pero yo lo veo como un trampolín en Europa, porque allá hay todavía equipos más grandes. Voy a un equipo con historia, con estructura, pero al final hay que seguir pensando en ser ciclista para rato y es una decisión que se enrumba a eso”, reiteró.

Muchas carreras. Adelantó que tendrá un calendario mixto. Es decir, el Astana correrá en Europa, pero también estará presente en competencias en Estados Unidos y acudirá a eventos donde se le invite, como la Vuelta a Guatemala, la Vuelta a Colombia y la Vuelta a Costa Rica.

“Con el equipo solo fuimos una vez a Australia y una vez a Europa, entonces el calendario estaba un poco más centrado en este continente. Tener ese calendario mixto es bueno, porque correr solo en Europa es complicado, uno en una temporada siempre quiere ver resultados y a lo mejor una temporada solo allá se va a complicar y estar corriendo por acá son puertas abiertas”, analizó la nacional.

María José Vargas (izquierda) es en este momento la referente del ciclismo femenino nacional. Fotografía: Fecoci
María José Vargas (izquierda) es en este momento la referente del ciclismo femenino nacional. Fotografía: Fecoci

Vargas contó que ella tenía claro que se iba a ir y que las últimas dos semanas fueron decisivas para su futuro.

“Tuve que pensar en lo que me serviría más como ciclista y al final nos estamos preparando para afrontar el 2021 de la mejor manera, porque siguen estando los Juegos Olímpicos ahí y ese es un objetivo para mí, llegar muy bien a Tokio y trabajar lo mejor posible para el equipo, porque al final uno se muestra allá y es importante desenvolverse bien”, relató.

Ella es una de las atletas que integran esa numerosa lista de deportistas afectados por la pandemia, pues literalmente pasó todo el año sin correr y no es lo mismo entrenar para competir que hacerlo para mantenerse.

“Me siento afortunada, porque para los equipos es muy poco atractivo hacer contrataciones así, pero al final es un voto de confianza que me dieron, tanto David Plaza en recomendarme, como el Astana, por aceptarme. Eso me deja tranquila y sé que si hago las cosas bien, llegarán los resultados”.

En lo que resta del año, tiene un reto pendiente y Vargas dice que se lo toma con mucha seriedad.

“Con la Selección me queda una carrera, el Centroamericano, tengo entendido que los campeonatos nacionales se cancelaron y era lo que me quedaba en lo que resta de este año. Lo demás ya es pura preparación para la próxima temporada”, destacó.

Nivel fuerte. Vargas afirma que ser ciclista no es solo montarse en una bicicleta y saber andar, porque “al final ser ciclista profesional implica muchísimas cosas”.

“Durante este tiempo en el Agólico creo que crecí mucho con ellos, espero seguir creciendo y creo que me considero una persona que para mis objetivos, llegar a ser de confianza para un equipo es muy importante y ellos me dieron eso, eso es clave”.

Sabe que a partir de ahora, todas las pruebas que afronte serán muy duras, porque esos equipos tienen más nivel. Ahí están las mejores del mundo y el ritmo es muy fuerte.

“El año pasado corrimos en el Tour Down Under en Australia y era World Tour, de esa categoría y es lo más duro que yo he corrido. En el 2018 en el Tour de California estuvo bastante duro también, es una diferencia abismal. Uno llega ahí y hasta duda de si debe seguir siendo ciclista (ríe...). Es otro nivel y con el Astana es algo que se dará más seguido y que me desarrollará más como una ciclista sólida, que es lo que buscamos”, explicó.

La tica es una ciclista polifuncional, porque se defiende en todos los terrenos.

“No puedo decir que soy una escaladora pura, pero me defiendo; no puedo decir que soy contrarrelojista, porque Chloe Dygert me sacaría no sé cuántos minutos, pero me suelo defender mucho en todo terreno y al final eso es muy atractivo para los equipos”.

Ella da un paso en firme para la masificación del deporte femenino y asegura que eso la llena de orgullo, pues cataloga de “increíble" ver la cantidad de mujeres que hoy practican ciclismo en el país.

“Un día entrenando me topé unos 200 ciclistas y la mitad eran mujeres. Eso es muy bueno para el deporte de Costa Rica, está subiendo el nivel. Hace un par de años con suerte solo había una mujer corriendo afuera; ahora no solo estoy yo, está Milagro Mena (Servetto-Stradalli Cycle) y viene Jennifer Morales (Agólico). Todo esto va impulsando a que el nivel femenino crezca”, acotó la nueva rutera del Astana.