España respiró aliviada: ayer los fantasmas de Mundiales pasados no la asustaron.
Por el contrario, los españoles tomaron al toro por los cuernos, capitalizaron errores ajenos y sellaron su pase a la ronda de octavos de final de esta Copa del Mundo.
España venció y puso las cosas en su lugar y ganó su grupo como se anticipaba en las consideraciones previas a la cita.
Chile respiró con alivio: después de un cuarto de hora de espanto, el fantasma de una eliminación no lo alcanzó, a pesar de que sí caminó por la cuerda floja y sin red.
Los chilenos se recompusieron de sus errores de bulto, no apretaron el botón de pánico y gracias a sus ahorros de los partidos pasados siguen con vida en la Copa.
Chile se ayudó con un golcito al inicio de la complementaria, que le permitió “sacar agua del bote” y llegar al puerto de los octavos.
Tal anotación les permitió subir su diferencia de goles (primer criterio para desempate) a +1 y subir su cantidad de anotaciones a 3 (segundo criterio).
Así dejó a Suiza en la obligación de ganar por diferencia de dos anotaciones ante Honduras, en el caso de que los helvéticos vencieran.
Finalmente, la incapacidad suiza frente al marco rival hizo de las suyas (dicen que fue un juego para el olvido) y Chile selló su pase.
Entonces, en el duelo de las Rojas las dos pasaron de la mano a la siguiente fase: la alternativa que parecía más lejana en este grupo tan cerrado..., siempre y cuando Suiza hiciera su tarea.
No fue fácil para nadie: en la primera mitad, Chile hizo pasar malos ratos a España y viceversa.
La diferencia estuvo en que la Roja española sacó mejor partido que su contraparte chilena.
Apegados a su credo, los chilenos hicieron pasar malos ratos a sus adversarios: juego de primera intención, descargas por los costados y vértigo, mucho vértigo.
Mark González (al 9’, envío la mejor ocasión a las nubes), Alexis Sánchez (a este apenas hubo manera de detenerlo), Jean Beausejour, Arturo Vidal, entre otros, pusieron en aprietos a los españoles.
Fiel a su estilo, Chile presionó y robó la pelota; pujó y tuvo control de balón; sin embargo, un error, los puso con rodilla en tierra.
La responsabilidad recae en su portero Gary Bravo, quien salió de su área a despejar de pies, con tan mala fortuna que la bola quedó en pies de David Villa (24’), cuyo remate desde 35 metros se alojó sin problemas en la vacía puerta.
El remate español llegó por medio de Andrés Iniesta –quien se vio en muy buena forma ayer– con un disparo bajo y bien colocado (37’).
Iniesta lucró de una mala salida de la defensa chilena, que dejó al equipo suramericano mal parado y con escasa capacidad de reacción.
Como las desgracias nunca vienen solas, Marco Estrada vio la tarjeta roja por una falta contra Fernando El Niñ o Torres. ¿Hubo o no hubo falta? ¿Justa o injusta la falta? Son de esas acciones en las que si dos opinan habrá tres criterios diferentes.
El gol de Rodrigo Millar, apenas en el inicio de la complementaria, fue una bocanada de aire para los chilenos, aunque no por ello dejaron de andar con el Jesús en la boca.
Los últimos 20 minutos fueron un remedo de juego: a España le bastaba con lo obtenido; Chile no se quería exponer a un disgusto de última hora. Entendible, pero muy feo.
En el duelo de las Rojas las dos pasaron la frontera y se viene otra historia. Con base en la transmisión de