Londres. Los ingleses no pueden olvidar que les duró solo unas horas la alegría de ser designados como sede olímpica para el 2012. El 6 de julio del 2005 se anunció la decisión y el 7 de julio cuatro bombas activadas por terroristas islámicos mataron a 56 personas aquí, en esta misma ciudad.
Ahora, el mayor temor de Inglaterra es que se repita la historia triste de Múnich 1972. El reporte del Ministerio de Exteriores lo expresa sin tapujos en la presentación que esta semana distribuyó a medios internacionales.
Aunque las autoridades no lo dijeran, las señales abundan. El Gobierno duplicó el presupuesto para seguridad hace pocas semanas. Ahora destinará un aproximado de $3.000 millones para financiar la operación más amplia y compleja en la historia británica.
La amenaza es latente aunque las circunstancias políticas en el mundo árabe sean distintas a las de los 70 (atentado palestino contra atletas israelíes) y las del 2005 (Al Qaeda vengó la participación británica en la guerra en Iraq). Ahora está la “primavera árabe” y eso genera incertidumbre, dijo en diciembre el ministro de Deportes británico, Hugh Robertson.
Por eso es mejor prevenir. En la calle habrá durante los Juegos 9.000 policías dedicados en Londres y 12.000 en total de Gran Bretaña, pues otras ciudades también alojan algunas competencias. Están 54 fuerzas policiales y, por si acaso, existe posibilidad de disponer del Ejército.
Aún sin comenzar las justas, la seguridad ya es estricta en los alrededores del Parque Olímpico. El complejo está rodeado de alambre electrificado, monitoreado 24 horas y hasta con perros, además de los policías con armas grandes. Y esto solo lo que es visible.