
Daniel Simmons y Jefny Anderson son las torres que han guiado el proceso de Coopenae USJ Asociación Ramonense de Baloncesto (ARBA) en el camino a la consecución de su primer cetro nacional.
Ellos dos conforman la pintura más fuerte del baloncesto tico.
En el Clausura, se sumó el base estadounidense Gregory Platter para aportar juego en el perímetro de los ramonenses y apuntalar un cuadro poderoso de figuras como Kay Martínez y Amaurys Ripoll.
En la final del 2010, San Ramón fue el rival de la final en la que Ferretería Brenes Barva hizo historia con el pentacampeonato.
Desde entonces, el equipo ha seguido creciendo, desarrollando fuerzas y buscando el momento apropiado para, sin lesiones, conjuntar el cuadro ideal.
Un elemento muy importante fue la llegada, en mayo del 2011, del entrenador Joshua Erickson, quien trabaja en programas de intercambio con su país.
Erickson atrajo a Platter, la respuesta ideal para las carencias en la posición de base y juego perimetral que tenía San Ramón.
Se suma la sustentabilidad económica. Coopenae se unió este año a los patrocinadores y, junto a Universidad San José, conformó un apoyo financiero envidiable.
Franklin Cubero, gerente del equipo, dice que hay carencias por subsanar pero que tienen la ventaja de que sus patrocinadores se han comprometido a mediano plazo y esa estabilidad da para atraer figuras y mejorar el equipo.
Lo mismo pasó en el Apertura. La dolencia más grave fue la lesión de rodilla del base estrella Darrel St. Rose, en las semifinales.
En el Clausura finalmente el destinó le sonrió. Las lesiones no fueron tan graves.
Así, ARBA se dejó el primer lugar y aseguró la ventaja de localía para los play-off del torneo.
Un mermado Pérez Zeledón, en semifinales, fue la única víctima que no llevó la serie al extremo.
La final del Clausura fue de infarto. En segundo tiempo extra, contra la pared, San Ramón derrotó a Barva. Ese fue un punto de inflexión. Terminó la hegemonía de seis títulos de los florenses.
En la final, Sanatura Desamparados tampoco la puso fácil. Ganó los dos primeros partidos y le puso la espada al cuello a San Ramón.
El equipo de Coopenae USJ se vio forzado a no cometer más errores. Llevó la final a un quinto partido de desempate y logró lo que nadie hacía desde el 2005, remontar un casi lapidario 0-2.
Hoy ARBA, en comunión con su pueblo, festeja su primer cetro y sueña que no sea el último. Desea emular lo hecho por otro equipo que también fue pequeño, como Ferretería Brenes Barva.